Critical Care and Emergency Medicine  
Revisión Narrativa  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el paciente  
crítico pediátrico: integrando tolerancia y respuesta  
a fluidos  
Ultrasound-guided fluid therapy in the critically ill pediatric patient: integrating fluid tolerance and response  
Javier Ponce  
1, 2, Evelyn Obando  
3, Eduardo Tomas Alvarado  
1, 8, Alfredo Rodríguez-Portelles  
1, 4, Edgardo Banille  
5, Pablo Bravo  
6, Leonel M.  
Fuentes G. 1, 7, Mauricio Cantillano  
11  
1, 9, David Pascual Rojas Flores  
1, 10, Jaime Fernández-  
Sarmiento  
1
.
Miembro fundador del Grupo para la docencia. Investigación en Ecografía Multisistémica Pediátrica USPed Latinoamérica.  
Hospital G. Rawson. San Juan, Argentina.  
Fundación Santa Fe de Bogotá, Instituto Roosevelt, Universidad de La Sabana, Universidad de los Andes. Colombia.  
IMSS, Instituto Mexicano del Seguro Social, Mexico.  
2
3
4
5
Hospital Privado Universitario de Córdoba, Córdoba, Argentina.  
6
Jefe UPC Pediátrica Hospital San Juan de Dios., Santiago de Chile, Chile.  
Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”, CABA, Argentina.  
Hospital del norte Instituto Hondureño de seguridad social San Pedro Sula, Honduras.  
Hospital Metropolitano de Quito, Ecuador.  
Instituto Mexicano del Seguro Social, México.  
Departamento de Pediatría y Cuidado Intensivo Pediátrico. Universidad de La Sabana. Fundación Cardioinfantil-Instituto de Cardiología.  
7
8
9
10  
11  
Bogotá, Colombia.  
Editor  
Gerardo Alberto Solís Pérez  
, Arturo Vázquez Peralta  
Chair  
Jorge M Antolinez-Motta  
ultrasound to evaluate preload, contractility, and afterload;  
lung ultrasound to detect pulmonary edema; and the Venous  
Excess Ultrasound Score (VExUS) to assess visceral venous con-  
gestion. These ultrasound assessments provide essential infor-  
mation on fluid responsiveness, right ventricular function, and  
tolerance to additional fluid administration. This enables cli-  
nicians to optimize fluid therapy while minimizing complica-  
tions related to fluid overload. The integration of POCUS into  
clinical practice improves the ability of pediatric intensivists  
to tailor treatments to each patient’s hemodynamic profile,  
ultimately enhancing clinical outcomes. The combination of  
ultrasound and hemodynamic evaluation opens new possibi-  
lities for precision fluid management in the resuscitation of  
critically ill pediatric patients.  
Abstract  
Optimal intravenous fluid administration in critically ill pa-  
tients is essential for effective hemodynamic management,  
particularly during episodes of shock. Over time, fluid resus-  
citation strategies have evolved from liberal approaches to  
restrictive and individualized methods in order to prevent  
both hypovolemia and fluid overload, especially considering  
that only about 50% of critically ill patients are truly fluid res-  
ponsive. Point-of-care ultrasound (POCUS) has emerged as a  
valuable, noninvasive bedside tool for assessing intravascu-  
lar volume status and real-time hemodynamics. Several ul-  
trasound-based techniques can be used, including cardiac  
118  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
119  
Keywords  
FT Tolerancia a fluidos (Fluid tolerance)  
FTc Tiempo de flujo corregido (Corrected flow time)  
Fluid Therapy; Shock; Hemodynamics; Critical Illness; Ultraso-  
FLUID Focused liquid ultrasonography in dropsy  
GC Gasto cardíaco  
nography; Point-of-Care Systems; Pediatrics.  
Resumen  
GIP Síndrome de aumento global de la permeabilidad  
HIA Hipertensión intraabdominal  
La administración óptima de fluidos intravenosos en pacien-  
tes críticos es fundamental para el manejo y monitoreo he-  
modinámico, especialmente durante episodios de shock.  
Este enfoque ha evolucionado de estrategias de reanimación  
líquida liberada a métodos restrictivos e individualizados,  
con el fin de evitar tanto hipovolemia como la sobrecarga  
hídrica. La ecografía en el punto de atención (POCUS) en la ac-  
tualidad es una herramienta no invasiva y con múltiples proto-  
colos que nos ayudan en una mejor aproximación clínica. Se  
destacan diversas técnicas ecográficas, incluyendo la evaluación  
de la función cardíaca (precarga, contractilidad y poscarga),  
así como la ecografía pulmonar y la valoración de la conges-  
tión vascular visceral mediante el protocolo VExUS. Estos mé-  
todos proporcionan información crítica sobre la tolerancia a  
fluidos, la respuesta a los mismos y el estado de la función ven-  
tricular, lo que es esencial para optimizar la terapia de fluidos y  
minimizar complicaciones asociadas a estados de hipovole-  
mia, hipervolemia o mala distribución de volumen circulante.  
La interacción entre la ecografía y la evaluación hemodinámica  
tradicional es fundamental para una atención personalizada de  
la reanimación de pacientes pediátricos críticos.  
MAPSE Excursión sistólica del anillo mitral (Mitral Annular Pla-  
ne Systolic Excursion)  
PI Índice de pulsatilidad  
PIA Presión intraabdominal  
POCUS Ecografía en el punto de atención (Point-of-care ultra-  
sound)  
REDplus Estrategia de Resucitación, Equilibrio y Desescalada  
incluyendo POCUS  
S Onda S del Doppler tisular  
SH Sobrecarga hídrica  
TAPSE Excursión sistólica del anillo tricuspídeo (Tricuspid An-  
nular Plane Systolic Excursion)  
TRRC Terapia de reemplazo renal continua  
UCIP Unidad de cuidados intensivos pediátricos  
USCaPeD Ultrasonido Cardíaco Pediátrico Dirigido  
VCI Vena cava inferior  
VD Ventrículo derecho  
VExUS Protocolo de exceso venoso por ultrasonido (Venous  
Excess Ultrasound Score)  
VI Ventrículo izquierdo  
Palabras clave  
VTI Ao Integral de velocidad tiempo aórtico  
VTIc Integral de velocidad tiempo carotídea  
DeCS/MeSH: Terapia con Líquidos; Choque; Hemodinámica;  
Enfermedad Crítica; Ultrasonografía; Sistemas en el Punto de  
Atención; Pediatría.  
Introducción  
El aporte hídrico endovenoso es parte fundamental del ma-  
nejo en el paciente critico pediátrico, especialmente en es-  
tados de shock. Es necesario entender la fisiología y los  
requerimientos hídricos de acuerdo con la edad y el peso.  
También es esencial comprender que, en muchos pacientes  
en estado crítico, predomina un estado proinflamatorio, con  
mayor permeabilidad capilar producto de la alteración de la  
glicocálix que conllevan a un paso del líquido intravascular  
hacia el espacio intersticial y celular1.  
Abreviaturas  
ACM Arteria cerebral media  
AMS Arteria mesentérica superior  
DAP Ductus arterioso persistente  
DTC Doppler Transcraneal  
DTI Doppler tisular  
DVNO Diámetro de la Vaina del Nervio Óptico  
Hace algunas décadas se recomendaba una reposición li-  
beral de fluidos, con la consecuente hipervolemia asociada a  
mayor morbilidad e incluso mortalidad en diferentes publica-  
E/e’ Relación entre onda E transmitral y onda e’ del Doppler  
tisular  
ETT Ecocardiografía transtorácica  
FA Fracción de acortamiento  
ciones2, 3  
.
El Síndrome de Aumento Global de la Permeabilidad  
(GIPS) es un estado fisiopatológico asociado a la progresión  
hacia la disfunción multiorgánica, caracterizado por una pér-  
FE Fracción de eyección  
FR Respuesta a fluidos (Fluid responsiveness)  
120  
Volumen 5  
Figura 1. Evaluación sistémica de sobrecarga hídrica y ecografía: en la siguiente figura se muestran imagen diferentes tipografías y hallazgos sugerentes obte-  
nidos en sobrecarga hídrica 1. Aumento del diámetro de la vaina de nervio óptico; 2. líneas B pulmonares; 3. Insuficiencia diastólica del ventrículo izquierdo,  
4. Liquido pleural; 5. Liquido libre abdominal; 6. Aumento del diámetro de la vena cava inferior; 7. Líquido libre abdominal.  
Tabla 1. Consecuencias de sobrecarga hídrica, hallazgos y protocolos ecográficos utilizados  
Consecuencias de sobrecarga hídrica  
Sistema  
Principales consecuencias  
POCUS  
Cardiovascular  
Hipervolemia, aumento del gasto cardíaco inicial, falla cardíaca por sobrecarga, USCaPeD.  
hipertensión, hipotensión. Edema de miocardio.  
Respiratorio  
Renal  
Edema pulmonar (líneas B), derrames pleurales, dificultad respiratoria, hipoxia.  
Aumento de presión intrarrenal, oliguria, insuficiencia renal aguda.  
Hepatomegalia, congestión hepática, disfunción hepática.  
Lineas B, liquido en pleura.  
VExUS.  
Hepático  
US Hepatico, VExUS.  
Gastrointestinal  
Neurológico  
Edema intestinal, aumento de presión intraabdominal, riesgo de síndrome com- Engrosamiento de pared intes-  
partimental tinal. Liquido libre.  
Edema cerebral, aumento de presión intracraneal, edema papilar, posible afecta- DVNO, DTC.  
ción del nervio óptico  
Intersticial y tisular  
Edema generalizado, aumento de permeabilidad vascular, acumulación intersti- Protocolo FLUID.  
cial de líquidos  
POCUS: Ecografía en el punto de atención (Point-of-care ultrasound); USCaPeD (Ultrasonido Cardíaco Pediátrico Dirigido); VExUS: Proto-  
colo de exceso venoso por ultrasonido; US ultrasonofrafia; DVNO Diámetro de la Vaina del Nervio Óptico; DTC: Doppler Transcraneal.  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
121  
combinaciones de palabras clave y términos MeSH en español  
e inglés, incluyendo: “point-of-care ultrasound”, “POCUS”,  
“fluid therapy”, “hemodynamic monitoring”, “pediatric critical  
care”, “fluid responsiveness”, “VExUS”, “lung ultrasound”,  
“cardiac ultrasound”, “children”, “fluid overload”, “shock”.  
dida de la integridad endotelial que provoca fuga de fluidos,  
electrolitos y proteínas al intersticio. Este proceso genera  
edema tisular, compromiso de la oxigenación y un balance  
hídrico positivo progresivo. Su reconocimiento temprano es  
clave para ajustar la terapia de fluidos y evitar la sobrecarga  
en etapas avanzadas del shock4. (Figura 1) (Tabla 1).  
Actualmente, se prefiere una estrategia terapéutica esca-  
lonada y guiada por metas, con una monitorización estrecha  
de la reposición de fluidos. El objetivo es evitar tanto el défi-  
cit como el exceso de volumen, ya que ambos extremos se  
Criterios de inclusión  
Artículos originales, revisiones sistemáticas, guías de práctica  
clínica y consensos publicados en inglés o español. Estudios  
realizados en población pediátrica (0–18 años) críticamente  
enferma. Publicaciones que abordaran la evaluación ecográ-  
fica del estado hemodinámico o el uso de POCUS para perso-  
nalizar la terapia con fluidos.  
asocian con peores resultados clínicos5, 6  
.
En pacientes con inestabilidad hemodinámica es crucial  
no solo diferenciar quienes responderán con aumento del  
gasto cardíaco (GC) a la expansión con volumen, sino tam-  
bién quienes se beneficiarán con dicho aumento del GC. De  
allí surge el concepto de respuesta y tolerancia a fluidos. No  
todo paciente respondedor lo tolerará7.  
Criterios de exclusión  
La ecografía en el punto de atención (POCUS) se ha con-  
vertido en una herramienta fundamental para complementar  
el examen físico a pie de cama. Ofrece múltiples ventajas,  
como seguridad, eficiencia en costos y un notable potencial  
para mejorar la capacidad diagnóstica en medicina clínica8.  
Este método permite una evaluación no invasiva en tiempo  
real del estado de hidratación y hemodinámico del paciente,  
debido a su reproducibilidad es adecuado para el monitoreo  
continuo. La evidencia contemporánea respalda el uso de  
POCUS en niños críticamente enfermos como una herra-  
mienta integral para guiar la toma de decisiones hemodiná-  
micas. Su aplicación permite evaluar de manera dinámica el  
estado circulatorio, estimar el gasto cardíaco y detectar sig-  
nos precoces de congestión pulmonar o edema, propor-  
cionando una visión fisiológica completa que los métodos  
tradicionales tales como la presión venosa central (PVC).  
Esta integración de variables anatómicas y funcionales ha de-  
mostrado mayor sensibilidad y precisión que el examen físi-  
co aislado para orientar la fluidoterapia y definir el momento  
oportuno para iniciar soporte vasoactivo9, 10. Además, el uso  
de ecocardiografía dirigida por intensivistas o no cardiólogos  
en población pediátrica cuenta con consenso internacional y  
está respaldado por las recomendaciones de la Sociedad  
Americana de Ecocardiografía, que adaptan la técnica con-  
vencional a las particularidades del paciente pediátrico y al  
contexto de POCUS11. En la actualidad, la medicina de preci-  
sión exige utilizar todas las herramientas disponibles para  
individualizar la reanimación, minimizar la sobrecarga hídrica  
y optimizar la perfusión tisular.  
Trabajos con metodologías no clínicas (modelos animales, si-  
mulación computacional). Comunicaciones breves o artículos  
sin acceso al texto completo. La información recolectada se  
estructuro de forma narrativa y se presenta a continuación:  
Conceptos fundamentales  
a. Sobrecarga hídrica (SH): La sobrecarga hídrica se defi-  
ne como una expansión excesiva del volumen de lí-  
quido extracelular, generalmente superior al 5-10%  
del peso corporal, que puede resultar en edema y  
complicaciones clínicas8.  
Para objetivar la sobrecarga hídrica se utiliza princi-  
palmente el cálculo del porcentaje de sobrecarga hí-  
drica (%SH), que se determina con la fórmula:  
Volumen de líquidos administrados-Volumen  
de líquidos eliminados  
%SH=  
×100  
Peso corporal inicial  
Este porcentaje se calcula acumulativamente a lo lar-  
go de las primeras 24-96 horas de ingreso en la uni-  
dad de cuidados intensivos9. Un %SH 10% está  
asociado con mayor mortalidad y peores desenlaces  
clínicos10, 11  
.
Además, la evaluación clínica del edema (que no  
siempre es consecuencia directa de la sobrecarga hí-  
drica), el monitoreo estricto del balance de líquidos,  
la ecografía y monitoreo hemodinámico clásico, per-  
miten objetivar de forma precisa el estado hídrico del  
paciente12 (Figura 2).  
Metodología  
b. Congestión venosa: La congestión venosa se produce  
por un aumento de la presión retrógrada en el sistema  
venoso, lo que reduce la perfusión tisular y favorece la  
disfunción orgánica. En pediatría, su identificación  
Se realizó una búsqueda bibliográfica de la literatura disponi-  
ble en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of  
Science y Cochrane Library. Se estableció un período de  
búsqueda entre enero de 2010 y marzo de 2025, utilizando  
122  
Volumen 5  
Evaluación del estado hídrico  
=
Ecografía  
Porcentaje de sobrecarga hídrica  
Peso corporal inicial  
Evaluación clínica del edema  
Volumen de líquidos administrados  
Volumen de líquidos eliminados  
Balance hídrico  
Figura 2. Componentes para la evaluación del estado hídrico del paciente.  
clínica aislada es poco confiable; por ello, el uso del  
POCUS permite una evaluación objetiva y dinámica13,  
14. El protocolo VExUS (Venous Excess Ultrasound  
Score) integra la medición de la vena cava inferior  
(VCI), el flujo de las venas suprahepáticas, la vena  
porta y las venas renales. Un aumento del diámetro  
de la VCI, la inversión de la onda sistólica en las venas  
hepáticas o la pulsatilidad de la vena porta son signos  
de hipertensión venosa significativa15, 16. En niños, se re-  
comienda ajustar las mediciones según edad o utilizar la  
relación VCI/aorta. Detectar congestión venosa de for-  
ma temprana permite evitar la administración innece-  
saria de líquidos y orientar el tratamiento hacia  
estrategias de restricción o eliminación de volumen12.  
c. Tolerancia a Fluidos: La tolerancia a fluidos se define  
como la capacidad del paciente para recibir líquidos  
intravenosos sin generar efectos adversos derivados  
de la sobrecarga de volumen. La pérdida de toleran-  
cia se asocia a congestión venosa sistémica, disfun-  
ción orgánica múltiple, edema pulmonar, disfunción  
renal, hipertensión abdominal y aumento de la mor-  
talidad en pediatría, la tolerancia depende de la fun-  
ción cardíaca, pulmonar y renal, además de la  
que el aporte de fluidos agrave la disfunción hemodi-  
námica. En estos contextos, la administración de vo-  
lumen puede ser perjudicial.  
d. Respuesta a Fluidos: La respuesta a fluidos corres-  
ponde al aumento del gasto cardíaco o del volumen  
sistólico tras una expansión del volumen intravascu-  
lar. Se considera que un paciente es “respondedor a  
fluidos” cuando la administración de un bolo o carga  
de líquidos incrementa significativamente el gasto  
cardiaco o el índice cardiaco, en un 10% o más14. Sin  
embargo, solo cerca del 50 % de los pacientes críti-  
cos son verdaderos respondedores a la administra-  
ción de fluidos, lo que subraya la necesidad de una  
evaluación objetiva antes de indicar la expansión de  
volumen. Además, se ha demostrado que apenas un  
30 % del volumen infundido permanece en el espa-  
cio intravascular después de un bolo, y que la mejoría  
del gasto cardíaco suele ser transitoria. Este compor-  
tamiento fisiológico refuerza la importancia de una  
aproximación guiada por evidencia —basada en moni-  
toreo dinámico y ecografía funcional— que permita  
identificar con precisión quién se beneficiará realmen-  
te del aporte de fluidos y, en consecuencia, mejorar  
los desenlaces clínicos al evitar sobrecarga innecesa-  
ria y daño endotelial secundario.  
integridad endotelial y la presión intraabdominal7, 13  
.
La hipertensión abdominal, definida como una pre-  
sión intraabdominal sostenida >10 mmHg en niños,  
reduce el retorno venoso, eleva la presión venosa  
central y agrava la congestión visceral. Este fenóme-  
no amplifica el riesgo de lesión renal aguda y dismi-  
nuye la tolerancia a nuevos aportes de volumen .  
Asimismo, los estados de shock obstructivo (como el  
taponamiento cardíaco, el neumotórax a tensión o la  
hipertensión pulmonar severa) alteran la precarga  
efectiva y generan congestión retrógrada, haciendo  
El POCUS facilita la predicción de respuesta median-  
te parámetros dinámicos. En pacientes en respira-  
ción espontánea, una colapsabilidad de la VCI mayor  
al 50% sugiere una capacidad para recibir fluidos e  
incluso en algunos casos es un dato de hipovolemia,  
mientras que, en pacientes bajo ventilación mecáni-  
ca, una distensibilidad superior al 18% indica proba-  
bilidad de respuesta. Sin embargo, estos índices  
deben interpretarse junto con la función ventricular y  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
123  
la presión intraabdominal, pudiendo ser factores  
confusores ante congestión o hipertensión abdomi-  
nal. Las mediciones del Integral de Velocidad Tiempo  
Aórtico (VTI Ao) y del delta de velocidad aórtica  
(ΔAo) complementan esta valoración: un incremento  
10–15% del VTI o un ΔAo >12% tras maniobras diná-  
micas (elevación pasiva de piernas o prueba de flui-  
dos simulada) se asocian a respuesta positiva15.  
objetivar la SH más allá del balance acumulado, detectando  
signos de congestión venosa o agua pulmonar extravascular,  
incluso antes de que las manifestaciones clínicas sean evi-  
dentes. De forma integrada, mientras que la ecografía cardía-  
ca permite evaluar la precarga efectiva, la función ventricular  
y la postcarga, la ecografía pulmonar evalúa la presencia de  
líneas B o derrame pleural como indicadores de agua pulmo-  
nar extravascular, y la ecografía abdominal estima la presión  
venosa sistémica mediante el protocolo VExUS, con la eva-  
luación de la VCI, las venas suprahepáticas, la vena porta y las  
venas renales20. En el protocolo FLUID (Focused liquid ultra-  
sonography in dropsy) se compara el POCUS con la prueba  
de fóvea tradicional, revelando que la ecografía es significati-  
vamente más efectiva para detectar la aparición y la grave-  
dad del edema y demuestran que la distribución del edema  
subcutáneo sigue patrones dependientes de la gravedad y  
que su severidad se asocia directamente con la mortalidad  
en la adultos21.  
Teniendo en cuenta la presencia de tolerancia y/ o respuesta  
a fluidos el enfoque terapéutico puede individualizarse y  
adaptarse a la necesidad del paciente16 como se muestra en  
la (Tabla 2).  
Evaluación clínica y ecográfica de la volemia  
a. Limitaciones de la evaluación clínica tradicional  
La evaluación tradicional del estado de volemia en el pacien-  
te pediátrico presenta limitaciones considerables. Los signos  
clásicos de hipovolemia o sobrecarga hídrica, como la pre-  
sión arterial, el llenado capilar, la ingurgitación yugular o la  
presencia de edema, tienen baja sensibilidad y especificidad  
para estimar el volumen circulante efectivo12, 17. La relación  
entre la exploración clínica y los parámetros hemodinámicos  
objetivos no supera el 50% en pacientes críticos18. Además,  
en condiciones como fiebre, ventilación mecánica o uso de  
fármacos vasoactivos, las respuestas fisiológicas pueden ser  
atenuadas o distorsionadas, dificultando aún más la interpre-  
tación. En pediatría, la variabilidad anatómica y fisiológica  
entre grupos etarios añade un desafío adicional. Por ello, el  
examen físico debe ampliarse con la ecografía.  
Evaluación ecográfica por sistemas  
a. Ecografía cardíaca  
La ecocardiografía POCUS (FoCUS, USCaPeD) es esencial  
para estimar la función cardíaca y la respuesta a fluidos. En  
pediatría, debe ajustarse a la anatomía y valores de referen-  
cia por edad17. Tomando como referencia las guías para  
POCUS cardíaco en población adulta se han adaptado méto-  
dos secuenciales de evaluación cardíaca en Pediatría, como  
USCaPeD (Ultrasonido Cardíaco Pediátrico Dirigido) que des-  
de a través de una evaluación rápida y sistemática en ventanas  
subxifoidea, paraesternal, apical y supraesternal explora el es-  
tado funcional ventricular (B - bomba), el volumen circulante  
(V - volemia) y los grandes vasos (v - vasos).  
b. Rol del ultrasonido en la evaluación de la volemia  
La función ventricular puede determinarse observando la  
contractilidad de forma cualitativa, los diámetros ventricula-  
res, así como parámetros cuantitativos como la FEVI, el MAPSE  
(Mitral Annular Plane Systolic Excursion - excursión sistólica  
del anillo mitral) o el TAPSE (Tricuspid Annular Plane Systolic  
Excursion - excursión sistólica del anillo tricuspideo).  
El POCUS representa la herramienta versátil para la valoración  
integral del estado de volemia en pacientes pediátricos críti-  
cos19. A diferencia de la evaluación clínica tradicional o de los  
métodos invasivos, el POCUS permite una exploración diná-  
mica, reproducible, integrando hallazgos cardíacos, pulmo-  
nares y abdominales en tiempo real7. La ecografía permite  
Tabla 2. Manejo terapéutico según la respuesta y tolerancia a fluidos  
Capacidad de respuesta a fluidos  
Presente  
Tolerancia a fluidos  
Manejo hemodinámico sugerido  
Expansión de volumen  
Presente (Buena)  
Presente (Buena)  
Ausente (Mala)  
Ausente (Mala)  
Ausente  
Ausente  
Presente  
Manejo conservador de fluidos  
Diuréticos y/o ultrafiltración  
Vasoactivos (inotrópicos o vasopresores)  
124  
Volumen 5  
En la evaluación básica de la volemia, un VI hiperdinámico  
refleja congestión retrógrada y aumento de presión venosa  
central13. El flujo portal continuo se torna pulsátil o reverso  
ante hipertensión venosa, correlacionándose con la severi-  
dad de la congestión visceral. El flujo renal normal es mo-  
nofásico y continuo, la presencia de patrón bifásico o flujo  
diastólico reverso indica congestión renal y riesgo de lesión  
renal aguda13.  
con colapso casi completo en sístole que muestra contacto  
entre la pared posterior del VI y el tabique interventricular  
(“beso parietal”) indica hipovolemia, mientras que la evalua-  
ción de la interdependencia ventricular (relación entre VD y  
VI) con un VD dilatado o aplanamiento del septum interven-  
tricular (“signo de la D”) sugieren sobrecarga o hipertensión  
pulmonar22, 23. La Integral de Velocidad Tiempo Aórtico (VTI Ao)  
y el delta de velocidad aórtica (ΔAo) son parámetros confia-  
bles para determinar la respuesta a fluidos24. La detección  
ecográfica de líquido pericárdico y signos de taponamiento  
(colapso diastólico del VD, sistólico de AD o VCI) permite evi-  
denciar shock obstructivo, condición donde la expansión de  
volumen es contraproducente13.  
Medidas ultrasonográficas para la valoración  
de la tolerancia a fluidos  
a. Evaluación de la función ventricular derecha  
El VD es determinante en la tolerancia a fluidos, debido a su  
limitada capacidad para adaptarse a incrementos agudos de  
presión o volumen. La aplicación de USCaPeD permite detec-  
tar cambios funcionales de forma precisa tras la evaluación  
de la interdependencia ventricular, el índice de excentricidad  
y el TAPSE.  
Interdependencia ventricular e índice de excentricidad: La  
interdependencia ventricular refleja el efecto mecánico recí-  
proco entre cavidades a través del septum y el pericardio. La  
dilatación del VD genera desviación del tabique interventricu-  
lar hacia el VI, lo que reduce el llenado y el gasto cardíaco  
sistémico13. En condiciones de sobrecarga del VD, el aplana-  
miento o desplazamiento septal hacia el VI adopta la caracte-  
rística morfología en “D”, observable en la vista paraesternal  
eje corto. Este hallazgo puede cuantificarse mediante el índi-  
ce de excentricidad (IE), calculado como la relación entre los  
diámetros septolateral y anteroposterior del VI. Un IE >1 indi-  
ca deformidad del VI por presión o volumen excesivo y cons-  
tituye un signo precoz de congestión venosa sistémica y de  
pérdida de tolerancia a fluidos.  
b. Ecografía pulmonar  
El ultrasonido pulmonar (LUS) permite detectar la acumula-  
ción de agua extravascular con alta sensibilidad y sin radia-  
ción. Su utilidad es clave para reconocer congestión antes del  
desarrollo de insuficiencia respiratoria25.  
Las líneas B, artefactos verticales que borran las líneas A,  
reflejan incremento del agua extravascular pulmonar. Tres o  
más líneas B por espacio intercostal definen un patrón pato-  
lógico que sugiere intolerancia a fluidos.26. (Figura 1, punto 2).  
La visualización de derrame pleural bilateral refuerza la sos-  
pecha de sobrecarga hídrica o congestión venosa. Su identifi-  
cación ecográfica ayuda a ajustar el balance hídrico y guiar  
drenajes27 (Figura 1, punto 4).  
c. Valoración de congestión vascular visceral  
(Protocolo VExUS)  
TAPSE: mide la excursión longitudinal del anillo tricuspí-  
deo en la vista apical de cuatro cámaras y se considera un  
parámetro directo de función sistólica del VD. En pediatría,  
valores reducidos ajustados por edad (<10 mm en lactantes o  
<15 mm en escolares) reflejan disfunción sistólica y predicen  
mala tolerancia a la expansión de volumen. Cuando el TAPSE  
se encuentra disminuido en conjunto con una VCI dilatada y  
no colapsable, la administración de fluidos tiende a agravar la  
congestión y reducir la eficiencia del llenado ventricular30.  
Aunque inicialmente descrito para identificar sobrecarga hí-  
drica en pacientes post quirúrgicos, este protocolo no refle-  
ja congestión hídrica “per se”, su alteración obedece a la  
relación siempre variable entre la presión media del flujo  
sistémico (PMFS) y la presión de la aurícula derecha (PAD).  
Cuando ocurre alteración de la distensibilidad del VD de  
cualquier etiología, se incrementa la PAD, disminuye el gra-  
diente entre PMFS/PAD provocando una estasis en el terri-  
torio venoso sistémico que disminuye su distensibilidad y  
trasmite la pulsatilidad generada en la AD hacia las venas  
abdominales.  
b. Evaluación de la función ventricular izquierda  
El protocolo VExUS permite cuantificar la congestión, me-  
diante la evaluación seriada de la VCI, las venas suprahepáti-  
cas, la vena porta y el flujo venoso renal20, 28. Una VCI pequeña  
y con colapso mayor del 50% indica hipovolemia; una VCI  
dilatada y con colapso menor del 50% sugiere congestión.  
En pediatría, se recomienda usar la relación VCI/aorta o per-  
centiles por edad29. La inversión o pérdida de la onda sistóli-  
ca (S) respecto a la diastólica (D) de las venas suprahepáticas  
El VI determina la capacidad final del sistema circulatorio  
para aceptar y eyectar el volumen infundido. Su valoración  
por POCUS permite diferenciar entre hipovolemia, disfun-  
ción contráctil o alteración del llenado diastólico, todos fac-  
tores determinantes de una adecuada tolerancia a fluidos. La  
incorporación de medidas cualitativas y cuantitativas de fun-  
ción sistólica y diastólica favorece decisiones precisas en la  
reanimación pediátrica22.  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
125  
MAPSE cuantifica la excursión sistólica del anillo mitral y,  
por analogía al TAPSE, evalúa la función longitudinal del VI.  
Una disminución progresiva del MAPSE (<10 mm en niños  
mayores) indica disfunción sistólica global y escasa reserva  
contráctil frente a la administración de líquidos. Su segui-  
miento seriado permite monitorizar la evolución hemodiná-  
mica y ajustar el aporte hídrico en pacientes críticos11, 31. Los  
valores normales de MAPSE aumentan con la edad, por lo  
que es esencial utilizar referencias ajustadas desviaciones es-  
tandar (Z-score)32.  
una FE >50% en adultos35. Parametros de referencia en lac-  
tantes < 6 cm/seg, niños < 7 cm/seg y adolescente < 9 cm/  
seg permiten una evaluación integral en los distintos grupos  
etarios31. (Figura 4).  
Relación E/e´: El análisis del flujo transmitral (onda E) y  
del Doppler tisular (onda e´) en el anillo mitral permite esti-  
mar la presión telediastólica del VI. Una relación E/e´ >8 en  
niños se asocia con disfunción diastólica y aumento de las  
presiones de llenado, marcadores de menor tolerancia a flui-  
dos y riesgo de congestión pulmonar o renal22.  
Diámetro y contractilidad del VI: El diámetro diastólico del  
VI constituye un indicador básico de precarga. Un VI pequeño  
y de paredes hiperdinámicas sugiere hipovolemia (Figura 3),  
mientras que un VI dilatado con contractilidad reducida re-  
fleja sobrecarga y pérdida de tolerancia. La fracción de acor-  
tamiento (FA) y la fracción de eyección (FE) son útiles para  
evaluar la función global, pero deben interpretarse conside-  
rando el contexto de precarga y poscarga: en hipovolemia la  
FA puede estar falsamente aumentada por contracción en  
vacío, mientras que en sobrecarga tiende a disminuir.  
c. Evaluación pleuropulmonar  
La aparición o el incremento de las líneas B en pacientes que  
reciben fluidos indica edema intersticial y constituye un indi-  
cador de riesgo, sugiriendo la progresiva pérdida de tole-  
rancia a fluidos, incluso si el paciente muestra marcadores  
positivos de respuesta a volumen26. El derrame pleural es un  
hallazgo ecográfico que, si es bilateral, puede sugerir sobre-  
carga de fluidos36.  
Onda S´: El Doppler tisular (DTI) es una modalidad de ul-  
trasonido que permite medir la velocidad del movimiento  
miocardico, en contraste con el Doppler convencional que  
mide la velocidad del flujo sanguíneo. La Onda S (S’) refleja la  
velocidad sistólica del movimiento longitudinal de las fibras  
musculares del VI. Una elevada velocidad de la onda S se co-  
rrelaciona bien con la fracción de eyección del VI (FEVI)33.  
Este parámetro es particularmente valioso porque su medi-  
ción no depende de las suposiciones geométricas del VI y es  
independiente de la precarga34. Onda S >5,4cm/seg predice  
d. Congestión venosa  
Como se describió con anterioridad un score VExUS elevado  
nos informa acerca de no tolerancia, aumentando las proba-  
bilidades de que el paciente pueda presentar desenlaces des-  
favorables si se continua con la administración de fluidos  
endovenosos20. La coexistencia de, VCI dilatada por encima  
del p95 para la edad, flujo venoso suprahepático sistodias-  
tólico, flujo portal pulsátil y flujo venosos renal diastólico,  
Figura 3. Signo del beso ventricular. Imágenes de ventrículo izquierdo en eje corto paraesternal, imagen A en diástole, imagen B imagen en sístole. Nótese  
colapso de paredes en sístole remarcado por círculo.  
126  
Volumen 5  
representan un perfil congestión severo y con ello, pérdida  
Medidas ultrasonográficas para la valoración  
de la respuesta a fluidos  
de tolerancia14, 22  
.
Tras establecer la capacidad del sistema cardiovascular para  
recibir volumen sin generar congestión, el siguiente paso es  
determinar si dicho volumen se traduce en un aumento efec-  
tivo del gasto cardíaco y, por ende, en una mejora de la per-  
fusión tisular. El estudio de la respuesta a fluidos se basa en  
indicadores dinámicos, que evalúan la capacidad del corazón  
para incrementar el volumen sistólico ante variaciones tran-  
sitorias de la precarga34.  
e. Líquido libre abdominal e hipertensión  
intraabdominal  
La presencia de líquido libre abdominal puede constituir un  
signo de aumento de la presión venosa sistémica y de dismi-  
nución en la tolerancia a fluidos. (Figura 1, puntos 5 y 7). En  
pediatría, una presión intraabdominal (PIA) sostenida >15  
mmHg define hipertensión intraabdominal (HIA). Esta condi-  
ción reduce el retorno venoso, eleva la presión venosa cen-  
tral y compromete la perfusión renal y hepática23. En tales  
casos, el aporte adicional de líquidos exacerba la congestión  
y puede precipitar lesión renal aguda13.  
a. Análisis de la VCI  
Diámetro y variabilidad respiratoria: La VCI debe visualizarse  
utilizando modo bidimensional o modo M, desde el eje largo  
Grupo etario  
Neonatos  
8.5 ± 1.2  
6.5 − 10.5  
7.0 − 12.0  
Lactantes  
pequeños  
9.5 ± 1.3  
Preescolares  
Escolares  
10.5 ± 1.5  
11.0 ± 1.4  
10.0 ± 1.3  
8.0 − 13.0  
8.5 − 13.5  
8.0 − 12.5  
Adolescentes  
Figura 4. Doppler tisular con las distintas ondas. Referenciados valores normales de onda s´ según grupos etáreos.  
Figura 5. Evaluación Vena cava inferior, en la imagen A se muestra paciente no respondedor a fluidos, nótese variación del 7%. La imagen B paciente respon-  
dedor nótese variación del 44% luego de administración de fluido.  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
127  
subcostal, con un punto medición distalmente a la confluencia  
de las venas hepáticas, tanto en eje corto como largo (Figura 5).  
En respiración espontánea, un diámetro reducido con colapso  
inspiratorio completo sugiere hipovolemia. Sin embargo, en la  
población pediátrica su interpretación requiere ajuste por  
edad y superficie corporal29. En pacientes bajo ventilación me-  
cánica controlada, el patrón se invierte: la VCI se distiende du-  
rante la inspiración y se colapsa en la espiración. Una variación  
marcada en este contexto indica precarga disminuida y una  
potencial respuesta a la terapia con fluidos. Los índices dinámi-  
cos cuantifican las variaciones respiratorias de la VCI:  
Índice de colapsabilidad (cIVC): aplicable en respiración  
espontánea, calculado como la fórmula detallada a continua-  
ción. Valores >50 % se asocian con disminución significativa  
de la precarga.  
Índice VCI/Ao (Vena cava inferior/Aorta): El cociente VCI/  
Ao ofrece una alternativa sencilla y reproducible para estimar  
el volumen intravascular. Se mide desde la vista subcostal,  
de forma transversal o longitudinal, comparando el diámetro  
máximo de la VCI en espiración, con el de la aorta en sístole.  
La aorta actúa como control interno, pues su diámetro es re-  
lativamente constante frente a cambios de volumen. Un índice  
VCI/Ao <0.8 indica un estado de hipovolemia, con una sensi-  
bilidad del 86 %.  
b. Flujo aórtico  
El análisis del flujo aórtico mediante modalidad Doppler es  
uno de los pilares de la monitorización funcional hemodiná-  
mica pediátrica37.  
Integral de Velocidad Tiempo (VTI): representa la distan-  
cia promedio recorrida por la sangre durante un latido. Se  
mide en el tracto de salida del VI (TSVI) en la vista apical de  
cinco cámaras o eje largo paraesternal, con un ángulo de in-  
sonación menor de 20° (Figura 6). Los valores normales pe-  
diátricos se ubican entre 16 y 22 cm38. El seguimiento de la  
VTI permite inferir cambios en el VS, el GC y el índice cardía-  
co (IC), recordando como punto importante que la medición  
del diámetro del TSVI debe considerarse como una constan-  
te para la fórmula, sin necesidad de mediciones repetidas  
D
— D  
max  
min  
×100  
max  
Índice de distensibilidad (dIVC): Un valor >18 % define a  
pacientes potencialmente respondedores a la expansión de  
volumen, su cálculo se realiza con la siguiente fórmula:  
D
— D  
min  
max  
D
min  
×100  
Figura 6. Casos de evaluación de Delta de velocidad aórtica. Imagen A paciente sin respuesta a fluidos delta menos del 12% y en imagen B, paciente con res-  
puesta con un delta de 17,4%.  
128  
Volumen 5  
durante el monitoreo. El volumen latido (VS) se obtiene me-  
diante la fórmula:  
ventrículo izquierdo (TSVI), dada la similitud en las caracte-  
rísticas hemodinámicas entre ambos territorios39-41  
.
Los principales parámetros cuantificables incluyen:  
Tiempo de flujo (FT): medido entre el inicio de la sístole y  
la escotadura dicrótica. Tiempo de flujo corregido (FTc):  
VS = AST  
× VTI el gasto cardíaco (GC) se calcula como:  
TSVI  
GC = VS × FC  
Ftc = Tiempo sistólico/Tiempo del ciclo cardíaco  
Si además realizamos una indexación del GC consideran-  
do la superficie corporal del paciente, obtendremos el IC con  
la siguiente fórmula:  
Integral de Velocidad Tiempo carotídea (VTIc): estimada  
multiplicando el área seccional del vaso por la VTI, lo que  
permite derivar el volumen sistólico (VS) y el índice cardíaco  
(IC). En pediatría, el componente sistólico del flujo (VTI[s])  
correlaciona más estrechamente con el VS, dado que el com-  
ponente diastólico puede estar influido por la resistencia vas-  
cular periférica41, 42 (figura 7).  
IC = GC/SC  
Un incremento en la VTI o en el VS 10–15 % tras manio-  
bras de EPP, se considera una respuesta positiva y permite  
identificar a pacientes respondedores a fluidos23, 33  
.
El FTc y el delta de la velocidad pico carotídea (ΔVpeak-Ca)  
son los indicadores más utilizados para predecir la respuesta  
a fluidos. En pacientes pediátricos bajo ventilación mecánica,  
un ΔVpeak-Ca > 10% ha demostrado alta sensibilidad y especi-  
ficidad para identificar respuesta a fluidos, correlacionándo-  
se con incrementos 10% del gasto cardíaco15. Asimismo,  
valores basales bajos de FTc (< 330 ms) sugieren hipovole-  
mia y una posible respuesta favorable a la expansión de volu-  
men, mientras que incrementos del FTc tras la administración  
de volumen reflejan una restauración de la precarga efectiva.  
Se han sugerido como valores de referencia del FTc para neo-  
natos 270- 300 mseg, lactantes 280- 310 mseg, escolares  
300- 330 mseg y adolescentes 320- 360 mseg. La VTI carotí-  
dea también se ha validado como sustituto del flujo aórtico  
para la monitorización continua del IC, mostrando una correla-  
ción > 0.9 con los valores obtenidos mediante ecocardiogra-  
ma transtorácico en pacientes pediátricos críticos43.  
Delta de velocidad pico de flujo aórtico (ΔVpeak)  
El delta de velocidad pico aórtico se calcula como:  
V
— V  
max  
+ V  
min  
)/2  
ΔVpeak  
×100  
(V  
max  
min  
Una ΔVpeak >12 % en pacientes bajo ventilación mecáni-  
ca, define a aquellos que presentan respuesta al manejo con  
líquidos. Este índice dinámico es el de mayor sensibilidad y  
especificidad para evaluación de respuesta a fluidos en pa-  
cientes con ventilación mecánica23, 33  
.
c. Vasos del cuello  
La evaluación ultrasonográfica de los vasos del cuello, en  
particular de la arteria carótida común (ACC), ha ganado rele-  
vancia como método no invasivo y reproducible para la  
monitorización hemodinámica pediátrica. El flujo carotídeo  
refleja de manera indirecta el flujo del tracto de salida del  
La vena yugular interna (VYI) permite la medición de su  
índice de colapsabilidad, observándose que valores > 40%  
tienen una correlación con estados de hipovolemia, mientras  
que su distensión sugiere congestión venosa25. Un índice de  
Neonatos: 270ꢀ300 ms  
Lactantes: 280ꢀ310 ms  
Escolares: 300ꢀ330 ms  
Adolescentes: 320ꢀ360 ms  
< 300 ms probable hipovolemia  
Ftc = Tiempo sistólico / Tiempo del ciclo cardíaco  
Figura 7. Tiempo de flujo carotídeo corregido por frecuencia cardiaca. V1: Tiempo sistólico; V2: tiempo del ciclo cardíaco. Al margen valores normales.  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
129  
distensibilidad mayor a 18% ha sido propuesto para predecir la  
que la Vs, elevando el índice de pulsatilidad (PI) y el margen de  
cierre diastólico (DCM), ambos correlacionados con incremen-  
to de la presión intracraneal y peores desenlaces49. En pacien-  
tes con shock séptico, el hallazgo de Vd <20 puede considerarse  
como un parámetro de baja perfusión sistémica50.  
respuesta a fluidos en pacientes sépticos40, 43  
.
d. Evaluación de la perfusión distal  
El último eslabón para evaluar es la perfusión tisular o distal  
teniendo como objetivo final el restablecimiento de la cohe-  
rencia hemodinámica, es decir, lograr que la mejoría en los  
parámetros macrocirculatorios se traduzca en una adecuada  
Flujo en arteria mesentérica superior (AMS) y esplénica:  
En condiciones normales, ambas mantienen un flujo anteró-  
grado continuo durante la diástole. La inversión del flujo  
diastólico en la AMS refleja hipoperfusión mesentérica o robo  
sistémico, y se ha asociado con mayor riesgo de enterocolitis  
o disfunción orgánica múltiple51.  
entrega de oxígeno y perfusión a nivel microvascular44, 45  
.
La evaluación Doppler de arterias distales (ACM, AMS) corre-  
laciona la función macrocirculatoria con la perfusión regional. El  
aumento del volumen sistólico (VS) tras una carga de fluidos no  
siempre se traduce en una mejora real de la perfusión tisular. La  
persistencia de signos de hipoperfusión microcirculatoria (a pe-  
sar de la optimización macrohemodinámica, sugiere la pérdida  
de coherencia hemodinámica52. La inversión del flujo diastólico  
en la Arteria Cerebral Media (ACM) o Arteria Mesentérica Supe-  
rior (AMS) es un signo de “robo circulatorio” sistémico, y su per-  
sistencia a pesar de las intervenciones macrocirculatorias indica  
un fallo en la corrección de la perfusión distal.  
Flujo en la arteria cerebral media (ACM)  
El Doppler transcraneal (TCD) se ha convertido en una herra-  
mienta esencial en las unidades de cuidados intensivos pediá-  
tricos (UCIP) para el monitoreo continuo de la velocidad del  
flujo sanguíneo cerebral (VSC)46. La arteria cerebral media  
(ACM), accesible mediante la ventana transtemporal, es el  
vaso de elección para evaluar la circulación anterior cerebral47.  
Las velocidades: sistólica (Vs), diastólica (Vd) y media (Vm) de-  
ben interpretarse con valores de referencia ajustados por  
edad, dado que la VSC aumenta hasta los seis años y luego  
desciende progresivamente. En neonatos con inestabilidad  
hemodinámica, la inversión o desaparición del flujo diastólico  
en la ACM, la arteria mesentérica superior (AMS) o la aorta  
descendente indican robo circulatorio48. En el contexto neu-  
rocrítico, el TCD permite detectar hipertensión intracraneal  
(HIC): el aumento de la presión intracraneal reduce la Vd más  
Toma de decisiones terapéuticas integrando  
el POCUS  
La evaluación conjunta de la tolerancia a fluidos (FT) y la res-  
puesta a fluidos (FR), basada en el marco fisiológico de  
Perꢀles hemodinámicos de acuerdo con estado de respuesta y tolerancia del paciente pediátrico  
Perꢀl D (Inotrópicos)  
Perꢀl B (Diuréticos)  
Falla cardíaca, aún con buena  
Respuesta Ausente  
Respuesta Presente  
VS muestra variaciones mínimas  
tolerancia, no se evidencia un  
con la modiꢀcación de la precarga  
incremento en el VS  
Perꢀl A (Volumen)  
Un aumento en la precarga origina  
incremento en el VS  
Perꢀl C (Vasopresores)  
Respuesta a ꢁuidos, con riesgo  
aumentado de congestión  
Buena tolerancia  
Mala tolerancia  
Figura 8. Manejo terapéutico según la respuesta y tolerancia a fluidos, según perfiles.  
130  
Volumen 5  
Frank-Starling-Sarnoff, permite definir el estado hemodiná-  
mico en cuatro cuadrantes (Figura 8), estableciendo un mar-  
co de referencia para tomar medidas terapéuticas de forma  
contexto, la ecografía en el punto de atención (POCUS) se ha  
convertido en una herramienta fundamental para guiar la ad-  
ministración de fluidos y determinar oportunamente la nece-  
sidad de inicio de agentes vasoactivos.  
individualizada16, 53  
.
1. El POCUS permite adoptar estrategias de precisión,  
adaptando el soporte hemodinámico al estado hemo-  
dinámico del paciente54:  
POCUS permite una evaluación rápida del estado de vole-  
mia y de la capacidad de respuesta a fluidos. Para descartar  
hipovolemia franca se emplean hallazgos como el “kissing  
ventricle sign”, la vena cava inferior (VCI) de pequeño diá-  
metro y altamente colapsable, o una relación VCI/Aorta <  
0,8, los cuales sugieren disminución significativa del volu-  
men intravascular. Posteriormente, mediante pruebas diná-  
micas —como variación de la VCI o elevación pasiva de  
piernas— es posible identificar pacientes precarga-depen-  
dientes, evitando la administración innecesaria de fluidos en  
no respondedores.  
Los protocolos contemporáneos de reanimación hemodi-  
námica en pediatría, como el propuesto en el estudio de va-  
sopresores tempranos, [54]han demostrado que el inicio  
precoz de vasoactivos tras la administración de 20 mL/kg de  
cristaloides se asocia con una reducción del volumen total  
administrado en las primeras 24 horas. En este escenario,  
POCUS permite justificar el inicio de soporte vasoactivo al  
evidenciar signos de pérdida de tolerancia a fluidos, incluso  
antes de alcanzar una sobrecarga hídrica 10%, umbral rela-  
cionado con mayor incidencia de complicaciones y peor  
pronóstico.  
a. Restricción de fluidos: Si la evaluación indica au-  
sencia de respuesta y mala tolerancia se debe de-  
tener o restringir la terapia con fluidos para evitar  
la sobrecarga (Perfil B).  
b. Uso Temprano de inotrópicos y vasopresores: En  
un perfil hemodinámico tipo D, a pesar de una  
evaluación que indique adecuada tolerancia a la  
administración de líquidos (precarga disminuida),  
los datos de una respuesta ausente deben dirigir  
las medidas terapéuticas a mejorar la función car-  
díaca, disminuir factores que impidan un adecua-  
da volumen sistólico (aumento de postcarga,  
shock obstructivo) y utilizar de forma conserva-  
dora la administración de líquidos hasta obtener  
datos de una respuesta adecuada, el grupo de  
medicamentos más recomendado en este tipo de  
perfil son los inotrópicos. En pacientes que aún  
pueden aumentar el VS con fluidos, pero con un  
riesgo aumentado de empeorar la congestión  
(Perfil C), se debe priorizar el uso temprano de  
vasopresores (para aumentar la resistencia vas-  
cular sistémica sin añadir volumen) previniendo  
la congestión venosa y con vigilancia estricta del  
aumento en las resistencias vasculares.  
c. Desescalada activa: Si hay evidencia de hipervole-  
mia significativa, con una respuesta ausente (Per-  
fil B), el ultrasonido puede también guiar la fase  
de desescalada (o evacuación)5. La monitoriza-  
ción de la normalización de la VCI, la disminu-  
ción de las Líneas B y la mejoría de los patrones  
Doppler venosos (VExUS) validan la efectividad  
de los diuréticos o de la terapia de reemplazo re-  
nal continua (TRRC) durante esta etapa.  
Fase 2: Equilibrio (E). Esta fase unifica los conceptos de Opti-  
mización y Estabilización del modelo ROSE y se centra en  
mantener el equilibrio hemodinámico proporcionando un so-  
porte orgánico sin sobrehidratar al paciente. El POCUS guía  
la identificación del punto óptimo para detener la fluidotera-  
pia y ajustar el soporte vasoactivo, sin llegar a dosis suprate-  
rapeuticas o sin respuesta clínica observable [54]integrando  
USCaPeD, Doppler Arterial (SVI, SVRI) y Doppler Venoso  
(VExUS). La fluidoterapia se detiene cuando los indicadores  
dinámicos de respuesta se vuelven negativos (Perfil B) o  
cuando aparecen signos de congestión. El POCUS también  
ayuda a monitorear el fluido creep o ingreso oculto de fluidos  
(fluidos de mantenimiento/medicamentos) que contribuyen  
significativamente a la hipervolemia.  
2. Protocolo REDplus (Estrategia RED guiado por POCUS)  
La Estrategia RED (Resucitación, Equilibrio y Deses-  
calada) es un modelo simplificado y dinámico para el  
manejo del shock séptico pediátrico6 adaptado del  
modelo ROSE (Resuscitation, Optimization, Stabiliza-  
tion, Evacuation) utilizado en adultos. El enfoque RE-  
Dplus propone la integración sistemática del POCUS  
avanzado para personalizar las intervenciones en  
cada fase (Figura 9).  
Fase 3: Desescalada (D). El objetivo fundamental de la terce-  
ra etapa es disminuir gradualmente el soporte hemodinámi-  
co (inotrópicos/vasopresores) y facilitar la remoción activa  
del exceso de fluidos (diuréticos o Terapia de Reemplazo Re-  
nal Continua - TRRC). El POCUS guía la decisión de cuándo  
iniciar las medidas dirigidas a retornar a una homeostasis he-  
modinámica. La sobrecarga hídrica acumulada se asocia con  
mayor mortalidad y con un incremento en días de ventilación  
mecánica. La evidencia ecográfica de congestión (VExUS o  
IRVD anormal) es el principal indicador para iniciar diuresis  
agresiva o TRRC. La remoción activa debe monitorearse para  
Fase 1: El objetivo inicial de la fase de resucitación consiste  
en optimizar la presión arterial (PA), el gasto cardíaco (GC) y  
la perfusión tisular, incluyendo la microcirculación. En este  
Terapia de fluidos guiada por ecografía en el pacienTe críTico pediáTrico: inTegrando Tolerancia y respuesTa a fluidos  
131  
Protocolo REDplus  
Fase 1: Resucitación  
Hipovolemia franca  
Shock cardiogénico  
Shock obstructivo  
¿Tolerancia a ꢀuidos?  
USCaPeD  
¿Respuesta a ꢀuidos?  
Individualización de la terapia hídrica  
Titulación de vasoactivos e inotrópicos  
PLUS  
Fase 2: Equilibrio  
VExUS  
Doppler arterial  
USCaPeDꢁLUSꢁFASTꢁFLUID  
Punto óptimo para detener la ꢀuidoterapia  
Ajuste del soporte vasoactivo  
Monitoreo continuo  
Fase 3: Desescalada  
Descenso de drogas vasoactivas e  
Necesidad de indicación de remoción  
activa de ꢀuidos: VExUS, Doppler arterial  
inotrópicas: USCaPeD; Doppler arterial.  
LUS, FAST.  
Monitoreo de la terapia de remoción  
hídrica (soporte renal, diuréticos).  
Figura 9. REDplus. Algoritmo propuesto de evaluación y tratamiento de soporte hídrico hemodinámico.  
asegurar que el paciente no se desplace a la hipovolemia pe-  
ligrosa. El POCUS monitorea la normalización de la VCI y la  
mejoría de los patrones venosos y pulmonares.  
diátrico crítico. Su enfoque dinámico permite trascender las  
limitaciones de la valoración clínica estática y de los métodos  
invasivos tradicionales, ofreciendo una ventana objetiva y en  
tiempo real para guiar decisiones terapéuticas. La integra-  
ción de la evaluación de respuesta y tolerancia a fluidos (FR y  
FT) mediante POCUS optimiza el momento y la magnitud de  
la expansión de volumen, previniendo la sobrecarga hídrica y  
el daño endotelial, factores estrechamente asociados con  
Conclusiones  
La implementación de POCUS representa un cambio para-  
digmático en la reanimación hemodinámica del paciente pe-  
132  
Volumen 5  
2. Lim JM, Porayette P, Marini D, Chau V, Au-Young SH, Saini A, et  
al. Associations Between Age at Arterial Switch Operation, Bra-  
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doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.118.037495.  
3. Pérez Nieto OR, Wong A, Lopez Fermin J, Zamarron Lopez EI,  
Meade Aguilar JA, Deloya Tomas E, et al. Aiming for zero fluid  
accumulation: First, do no harm. Anaesthesiol Intensive Ther.  
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4. Malbrain MLNG, Van Regenmortel N, Saugel B, De Tavernier B,  
Van Gaal PJ, Joannes-Boyau O, et al. Principles of fluid manage-  
ment and stewardship in septic shock: it is time to consider the  
four D’s and the four phases of fluid therapy. Ann Intensive  
Care. 2018 May 22;8(1):66. doi: 10.1186/s13613-018-0402-x.  
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Jul;49(3):71–7. doi: 10.1016/j.rcpe.2016.06.001.  
peores desenlaces en la UCIP. Proponemos avanzar hacia  
una estrategia RED-Plus, que incorpora la ecografía funcional  
como eje transversal de las tres fases —Resucitación, Equili-  
brio y Desescalada—, permitiendo una reanimación verdade-  
ramente personalizada. RED-Plus ofrece así un marco práctico  
que conecta fisiología, imagen y decisión clínica, integrando  
los principios de la medicina de precisión en el manejo del  
choque pediátrico. El futuro inmediato debe orientarse a va-  
lidar multicéntricamente los parámetros ecográficos predicti-  
vos de respuesta y tolerancia, establecer valores de referencia  
por edad y diseñar programas de entrenamiento estandari-  
zados que aseguren competencia técnica e interpretación fi-  
siológica integrada. En síntesis, POCUS y RED-Plus redefinen  
la reanimación hídrica pediátrica, convirtiéndola en un proce-  
so dinámico, objetivo y contextual, capaz de equilibrar la ur-  
gencia de restaurar la perfusión con la prudencia de proteger  
la microcirculación.  
Autor de correspondencia  
Javier Ponce  
Hospital G. Rawson. San Juan, Argentina.  
Mail: rjavierponce1976@gmail.com  
8. Copana Olmos R, Diaz Villalobos W. Índice de sobrecarga hídri-  
ca en niños con sepsis severa y shock séptico. Gac Med Bol.  
2019; Jul;42(1):11–16. doi: 10.47993/gmb.v42i1.38.  
Conflicto de interés  
Los autores declaran ausencia de conflicto de interés.  
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Financiación  
Ninguna.  
Agradecimiento  
A la comunidad de USPed Latinoamérica.  
Como citar este artículo:  
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tional License (CC BY 4.0) .