Critical Care and Emergency Medicine  
Revisión Narrativa  
Reanimación Cardio Pulmonar en el área de Terapia  
Intensiva  
Cardiopulmonary Resuscitation in the Intensive Care Unit  
Fernando Rodriguez Solana  
1
1, Eder Iván Zamarrón López  
.
Terapia intensiva. Centro Médico de Occidente. Terapia intensiva de Ginecología y Obstetricia.  
Terapia intensiva. Hospital General Regional 6. IMSS Ciudad Madero.  
2
Editor  
Manuel Alberto Guerrero Gutierrez , Diego Escarraman Martinez  
Chair  
Jorge M Antolinez-Motta  
therefore, well-established global guidelines exist, including  
those from the American Heart Association and the Interna-  
tional Liaison Committee on Resuscitation. Over time, and  
with the accumulation of scientific evidence, protocols for  
basic and advanced life support have evolved, with some of  
the most significant changes occurring during the COVID-19  
pandemic. Accordingly, this review focuses specifically on  
the intensive care unit as the clinical setting of interest.  
Abstract  
Cardiac arrest is a critical medical emergency whose manage-  
ment has evolved in parallel with scientific evidence and in-  
ternational guidelines issued by organizations such as the  
American Heart Association and the International Liaison  
Committee on Resuscitation. This article reviews the mana-  
gement of cardiac arrest in the intensive care unit, focusing  
on the initial assessment, life support interventions, and spe-  
cific considerations unique to this setting. These include con-  
tinuous monitoring, cardiopulmonary resuscitation in the  
prone position, the use of mechanical chest compression de-  
vices, and the pivotal role of capnography. The importance  
of an organized and rapid response is emphasized, with early  
defibrillation and prompt identification of reversible causes  
using ultrasonography and other diagnostic tools as key prio-  
rities. Special considerations related to patients receiving  
mechanical ventilation, airway management, and the impact  
of pharmacotherapy are also discussed. Finally, adaptations  
required in special scenarios, such as patients supported with  
extracorporeal membrane oxygenation or those in the posto-  
perative period following thoracic surgery—are highlighted.  
Proper implementation of these strategies may improve ra-  
tes of return of spontaneous circulation and survival among  
patients experiencing cardiac arrest in the intensive care  
unit. Cardiac arrest is a quintessential medical emergency;  
Keywords  
Cardiac arrest, cardiopulmonary resuscitation, advanced life  
support, early defibrillation, extracorporeal membrane  
oxygenation.  
Resumen  
La parada cardiorrespiratoria es una emergencia médica crítica  
cuya atención ha evolucionado según evidencia científica y  
guías internacionales de instituciones como la American Heart  
Association y el International Liaison Committee on Resusci-  
tation. Este artículo revisa la atención en la unidad de terapia  
intensiva, enfocándose en la evaluación inicial, las maniobras  
de soporte vital, y las particularidades del manejo en este es-  
cenario, incluyendo la monitorización continua, la reanima-  
ción en posición prono, el uso de dispositivos mecánicos, y la  
87  
88  
Volumen 5  
importancia de la capnografía. Se destaca la relevancia de una  
actuación organizada y rápida, priorizando la desfibrilación  
precoz y la identificación de causas mediante ultrasonografía y  
otras herramientas. También se abordan consideraciones es-  
pecíficas para pacientes con ventilación mecánica, manejo  
de vías aéreas, y el impacto de la pharmacoterapia. Final-  
mente, se resaltan las adaptaciones en escenarios especiales  
como pacientes con oxigenación por membrana extracorpó-  
rea o en postquirúrgico torácico. La correcta ejecución de  
estas estrategias puede mejorar las tasas de recuperación y  
supervivencia en pacientes en paro cardiorespiratorio en la  
unidad de terapia intensiva. El paro cardiorespiratorio es una  
emergencia médica por excelencia y por ello se cuentan con  
guías establecidas a nivel mundial como lo son la American  
Heart Association (AHA)¹ y la International Liaison Committee  
on Resuscitation (ILCOR) y conforme el paso del tiempo y la  
evidencia científica han evolucionado los protocolos de aten-  
ción de soporte vital básico y avanzado, siendo los mas gran-  
des cambios los acontecidos por la pandemia de COVID-19.  
Por lo que nos centraremos el escenario a la unidad de tera-  
pia intensiva.  
P. max Presión máxima.  
RCE Restitución de la circulación espontánea.  
RUSH Rapid Ultraound in SHock  
SaO2 Saturación de oxigeno.  
Introducción  
Alejandro Magno dijo: “Muero debido a la ayuda de demasia-  
dos médicos”, y es en ocasiones que no es necesario dema-  
siados médicos para lograr la meta terapéutica, y en un  
evento de parada cardiorrespiratoria (PCR) en la sala de cho-  
que, hospitalización regular, quirófano o terapia intensiva las  
decisiones adecuadas y en el momento preciso serán clave  
para la recuperación del paciente, y en este escenario es tan  
importante conocer los peligros potenciales al acudir a valo-  
rar a un paciente grave, tan insignificantes como cables pro-  
venientes del monitor, equipos de venoclisis, sondas y  
drenajes que al realizar las maniobras pertinentes puedan  
comprometer nuestra integridad como reanimadores. Parte  
de nuestra seguridad también deberá contemplar el empleo  
de equipo de protección personal que incluye y no solo limita  
a gafas de protección ocular, bata (repelente a líquidos), cu-  
brebocas y guantes; las cuales se ajustaran al tipo de pacien-  
te y medidas de protección que previamente se designaran  
para la atención. Ahora bien, la gran diferencia que existe en la  
unidad de terapia intensiva es la monitorización continua y  
multiparamétrica que tienen establecidos nuestros pacientes,  
en mayor o menor medida desde electrocardiografía continua,  
oximetría de pulso y ventilación mecánica, hasta líneas arteria-  
les, capnografía/capnometría, línea de presión venosa central,  
catéter de Swan Ganz, electroencefalografía continua, índice  
biespectral (BIS), serán importantes ya que la adecuada pro-  
gramación de sus alarmas nos darán la pauta inicial para de-  
terminar problemas con el paciente grave. Nuestra valoración  
inicial asume el conocimiento de la patología por la cual cursa  
de forma y la impresión general de su monitorización e ima-  
gen mental de la valoración previa al evento de PCR por ello,  
y ante la evidencia por telemetría de aplanamiento de toda  
curva de monitoreo considerar al paciente en PCR y proceder  
a realizar las intervenciones de forma organizada y metódica  
de acuerdo con las recomendaciones generales:  
Palabras clave  
Parada cardiorrespiratoria, reanimación cardiopulmonar, so-  
porte vital avanzado, desfibrilación precoz, oxigenación por  
membrana extracorpórea.  
Abreviaturas  
AHA American Heart Association.  
BIS Índice biespectral.  
BVM Bolsa válvula mascarilla.  
C-A-B Circulación, vía aérea, ventilación.  
ECMO Oxigenación por membrana extracorporea.  
EKG Electrocardiograma.  
ETCO2 Dioxido de carbono al final de la espiración.  
FALLS Fluir Administration Limited by Lung Sonography.  
FiO2 Fracción inspirada de oxígeno.  
FOUR Full Outline of UnResponsiveness SCORE.  
IE Relación inspiración espiración.  
Verificar la presencia de asistolia mediante la monitoriza-  
ción por electrocardiograma (EKG) o frecuencia cardiaca <60  
lpm en conjunto a monitorización de dioxido de carbono al  
ILCOR International Liaison Committee on Resuscitation.  
PaO2 Presión arterial de oxígeno.  
final de la espiración (ETCO )<15 mmHg¹, acudir a valorar al  
2
PCR Parada cardiorespiratoria.  
paciente y realizar valoración circulación-vía aérea-ventila-  
ción (C-A-B), priorizando la ausencia de pulsos (periféricos y  
centrales) o en su defecto la línea arterial. Ya establecido la  
parada cardiorespiratoria en el paciente en riesgo, se deberá  
PEEP Presión positiva al final de la espiración.  
P. insp Presión inspiratoria.  
Reanimación caRdio PulmonaR en el áRea de TeRaPia inTensiva  
89  
cas como la desfibrilación tomando en cuenta el cambio en la  
disposición anatómica que conlleva. (Figura o diagrama de  
colocación de palas/parches). El riesgo de tomar la decisión  
de recuperar la posición supino conlleva a extubación, retiro  
inadvertido de sondas, drenajes y tiempo -esencial- para el  
inicio de maniobras. Deberá ser prioritario, posterior al inicio  
de la reanimación cardiopulmonar, el tratamiento enfocado a  
las posibles causas de paro cardiorespiratorio:  
a realizar las maniobras correspondientes a soporte vital  
avanzado de acuerdo con el algoritmo C-A-B² priorizando en  
todo momento la realización de compresiones torácicas.  
Metodología  
La búsqueda de artículos se realizó con la búsqueda en el Na-  
tional Library of Medicine mediante su plataforma de motor  
empleando el periodo de 1995-2024 al considerar artículos  
epidemiológicos clásicos de la ventilación mecánica.  
A. Vía aérea  
Si bien la gravedad del paciente orointubado es mayor que  
un paciente con ventilación espontánea se deberá abordar  
de forma general con la permeabilidad de la vía, la cual pue-  
da haberse comprometido por secreciones traqueobronquia-  
les o sangre; corroborar su adecuada colocación mediante la  
inspección física en la boca y la visualización de gráficos del  
ventilador (gráfica volumen-tiempo, flujo-tiempo, bucle pre-  
sión-volumen) que nos hable de extubación, fuga o espasmo  
bronquial. El manejo final dependerá de cada una de las sos-  
pechas clínicas orientadas a la patología de base.  
Compresiones torácicas  
La evidencia nos muestra que las compresiones torácicas  
realizadas de forma oportuna siguiendo las pautas de com-  
primir de 4.5-5 cm el tórax, permitir la reexpansión torácica y  
con una frecuencia de al menos 120 veces por minuto son  
esenciales, la dinámica de estas deberán, ante ausencia de  
dispositivo avanzado de la vía aérea 30 compresiones con 2  
ventilaciones, y en caso de contar con una vía aérea asegura-  
da, estas serán asincrónicas sin pausarlas para intervenciones  
dentro de la reanimación³. Es relevante considerar que la evo-  
lución en la reanimación nos llevó a contar con dispositivos  
mecánicos automatizados para realizar compresiones, los cua-  
les proveen de compresiones ininterrumpidas, con la progra-  
mación de profundidad y ritmo adecuado sin fatiga, generando  
de ganancia un reanimador que pueda cumplir otro rol en el  
equipo de reanimación; aunque hasta el momento no se cuen-  
ta con evidencia solida que avale su empleo, es una herra-  
mienta mas que se suma los equipos de reanimación.  
Vía aérea avanzada  
El personal adscrito a la terapia intensiva indudablemente ha  
cursado con adiestramiento teórico y práctico mayor e inhe-  
rente a la gravedad clínica, por lo que, ante ausencia de una  
vía aérea segura, el reanimador con mayor experiencia en  
dicho procedimiento será el que realice la intubación orotra-  
queal, priorizando el empleo de dispositivos como video la-  
ringoscopio (contemplar que dicho reanimador, cuente con  
la curva de destreza en este dispositivo).  
El momento de instrumentación de la vía aérea deberá  
obedecer a las condiciones de la reanimación:  
Desfibrilación  
· Tiempo entre compresiones – ventilación  
· Tiempo de comprobación de ritmo cardiaco  
Si existe una intervención con mayor relevancia y que sin  
duda mejora las oportunidades de restitución de la circula-  
ción espontánea (RCE), es la desfibrilación precoz ante un  
ritmo que así lo necesite. Tomar en cuenta que la fase eléctri-  
ca del PCR nos brindará un margen en el que será el mayor  
beneficio de esta intervención por lo que colocar las palas del  
monitor – desfibrilador o aplicación de parches adhesivos  
acortará el tiempo de desfibrilación como intervención inicial  
y entre compresiones. Conocer el tipo de monitor – desfibri-  
lador con el que cuente lo hará mas eficiente en el momento  
de adecuar la descarga eléctrica (Monofásico carga máxima  
generalmente 360 J, bifásico 200 J).Si bien, previo a la pan-  
demia la presencia de pacientes en posición prono no era lo  
habitual, se ha vuelto una práctica más común, por lo que  
ante el escenario de PCR en posición prono (síndrome de dis-  
trés respiratorio por las distintas causas) podrá y deberá ser  
intervenido en dicha posición, tanto las compresiones toráci-  
Momento que no deberá ser mayor a 10 segundos y que pue-  
de ser compartido con otras destrezas (insonación).  
Ventilador mecánico en paro cardiorrespiratorio  
Al inicio del capítulo se hacia mención que la gran mayoría de  
los pacientes en terapia intensiva se encontraran en ventila-  
ción mecánica o en desvinculación, por lo que contar con un  
dispositivo que per se maneja la frecuencia respiratoria, volu-  
men a administrar y la fracción inspirada de oxígeno (FiO )  
2
supone en todo momento una ventaja – como son los dispo-  
sitivos de compresión mecánica-. Aunque por el momento  
las principales directrices no consideran una programación  
estándar, se han descrito múltiples estrategias para emplear-  
lo como soporte y no solo “desconectar y conectar una bol-  
90  
Volumen 5  
sa-válvula-mascarilla (BVM)”. Describiremos la programación  
ad hoc para esta situación clínica la cual incluye el modo de  
ventilación por Volumen: Presión positiva al final de la es-  
piración (PEEP) Zero. Aunque se piense en “des reclutar al-  
veolos”, podemos encontrarnos en escenarios de choque  
obstructivo por hiperinsuflación dinámica que condiciones  
AUTO-PEEP, o patologías donde su sola presencia suponga  
compromiso de la precarga ventricular derecha (Síndrome de  
distrés respiratorio del adulto, tromboembolismo pulmonar),  
ante estos escenarios se opta por retirar la PEEP y mejorar  
con ello el retorno venoso concedido por las compresiones  
torácicas.  
valor a 60cmH O asegura la correcta administración de los  
2
parámetros previamente descritos.  
Capnografía durante la reanimación cardiopulmonar  
Sin duda alguna el dispositivo de retroalimentación durante la  
reanimación cardiopulmonar y para establecer el RCE es la  
capnografía, siendo sus principales aplicaciones las siguientes:  
· Disminución >25% o dióxido de carbono al final de la es-  
piración (ETCO ) <10 mmHg de forma persistente sugie-  
2
re retorno a la circulación espontanea poco probable¹³.  
· Aumento >10 mmHg en los niveles de ETCO o o incre-  
2
Volumen tidal 8 mL/kg | FiO 100%. Brindar un volumen  
mento súbito se asocia con retorno a la circulación  
2
tidal “estándar” para todos los pacientes además de perjudi-  
cial, retiraría el tratamiento individual que estamos brindan-  
do previo, durante y post enfermedad, y aunque las guías de  
reanimación brindan la recomendación de ventilar a 600  
mL, se recomienda el empleo de volúmenes tidales ajusta-  
dos a peso ideal/predichopara lograr metas de presión arte-  
espontanea¹⁴.  
Debemos destacar que existen protocolos de reanimación  
cardiopulmonar empleados en salas de quirófano en donde  
el empleo de capnografía <15mmHg y la presencia de bradi-  
cardia (frecuencia cardiaca <60 lpm) es una condición para  
inicio de maniobras de reanimación cardiopulmonar, pudien-  
do adaptar su uso en unidades de terapia intensiva¹⁵.  
rial de oxígeno (PaO) que mejoren las posibilidades de RCE  
2
acompañado de incremento de la FiO 100%. Frecuencia  
2
respiratoria 10 por minuto|Relación Inspiración-Espiración  
(I:E) 1:5 Tiempo inspiratorio 1s. La ventilación con BVM tradi-  
cionalmente se realiza con la rapidez y por ende, frecuencia  
con la que cuenta el reanimador “ventilo, 1, 2, 3 ventilo”, lle-  
vando en ocasiones a hiperventilar -lo que en la mayoría de  
los casos- desarrollará sobre distensión pulmonar con la con-  
siguiente disminución en el retorno venoso, y en el menor de  
los casos hipoventilación, condicionando las alteraciones  
vasculares consecuentes, por lo que una frecuencia de 10 por  
minuto¹⁰ brindará el volumen tidal adecuado, para generar  
una relación I:E que no genere hiperinsuflación dinámica. Tri-  
gger Zero/apagado. Sin duda, en la programación inicial de  
un ventilador mecánico, la adecuada programación de este  
comando es crucial para evitar la nula o sobre asistencia del  
ventilador, y en el PCR cobra mayor relevancia. Las compre-  
siones por su naturaleza activarán el trigger generando  
auto ciclado en cada compresión, conllevando a riesgo de  
hiperinsuflación y con ellos riesgo de barotrauma, por eso  
se deberá individualiza el tipo de ventilador mecánico para  
“anular” ya sea aumentando el máximo su valor o en su de-  
fecto, apagarlo¹¹.  
B. Breathing, respiración  
Mencionamos ya la evaluación mediante el ventilador mecá-  
nico que nos advertirían problemas que ocasionaran la PCR,  
pero si bien la tecnología no deberá mermar nuestro carácter  
de clínicos: la inspección física de la caja torácica nos brindará  
alarmas con la expansión torácica en casos de deslizamiento  
del tubo orotraqueal e intubación selectiva; sondas endo-  
pleurales disfuncionales que generen agudización en el ma-  
nejo del neumotórax/hemotórax, las cuales comprobaremos  
y diferenciaremos mediante la palpación, auscultación, y  
contexto clínico. Si bien el manejo inmediato será aportar la  
FiO necesario para una saturación de oxigeno (SaO ) ade-  
2
2
cuada, se deberá prestar especial énfasis en entidades como  
insuficiencia cardiaca o de mayor complejidad diagnostica  
como el tromboembolismo pulmonar.  
C. Circulación  
Establecer la ausencia de pulso central/periférico deberá  
complementar la detección de la PCR ante aplanamiento de  
toda onda de monitorización, y no solo eso, recordar entida-  
des que pueden ocasionar un trazo electrocardiográfico, con  
ausencia de pulso y por ende de tensión arterial: Pseudo/ac-  
tividad eléctrica sin pulso. La evaluación se llevará también a  
determinar el tiempo de rellenado capilar, el mottling score y  
determinar sitios de sangrado en zonas de punción; el gasto  
de sondas endopleurales, mediastinales en cirugía cardiaca  
deberán ser considerados y evaluados desde las considera-  
ciones de cuidados perioperatorios (remítase al capítulo co-  
Presión inspiratoria (P. insp) Max 60cmH O. No solo los  
2
comandos básicos de programación deberán ser ajustados,  
también las alarmas, puesto que la complejidad de la reani-  
mación impacta en la programación que habíamos destinado  
a nuestro paciente previo evento de PCR. Las compresiones  
torácicas, no solo pueden activar el ciclado del ventilador,  
además podrían detener el ciclado al momento aleatorio en  
el que la ventilación se brinda junto con la compresión por  
aumento de la presión intratorácica -y debido a la limitación  
de la alarma de presión máxima P. max 30-35cmH O¹². Ante  
2
esta limitación que nos genera el ventilador, incrementar el  
Reanimación caRdio PulmonaR en el áRea de TeRaPia inTensiva  
91  
rrespondiente). El manejo deberá siempre considerar la  
restitución de la circulación y la presión de perfusión orgáni-  
ca, la cual en una unidad de terapia intensiva, muy contadas  
ocasiones será necesario el empleo de fluidos, ante esta si-  
tuación el empleo de vasopresores o incremento en la infu-  
sión de estos; el manejo de las arritmias peri, trans y post-PCR  
deberá ser acorde a los manejos ya establecidos por la evi-  
dencia actual.  
Consideraciones especiales  
No hay evidencia hasta el momento de la publicación de esta  
redacción, que fármacos alternos a los descritos por las di-  
rectrices de reanimación cardio pulmonar sean mas efecti-  
vos, ni la colocación de dispositivos alternos de monitorización  
-siendo el único descrito la capnometria/caponografía- útil  
para determinar la calidad de la reanimación y la restitución  
de la circulación espontánea (RCE). La infusión de fármacos  
que nuestros paciente graves pudieran estar cursando como  
sedantes, analgésicos – opioides, relajantes musculares, anti-  
bióticos deberán ser suspendidos de inmediato para evitar  
falsas causas de parada cardiorrespiratoria ya sea por causas  
farmacológicas o interacciones; priorizando mantener infu-  
siones de agentes aminergicos en sus distintas variedades  
como inodilatadores, vasopresores que agregados al empleo  
de fármacos dictaminados por la International Liaison Com-  
mittee on Resuscitation/American Heart Association (ILCOR/  
AHA) se han contemplado para su uso durante la reanima-  
ción¹⁹. Destaca una mención principal a la continuidad de re-  
posiciones hidroelectrolíticas, ya que su administración  
pudiera generar alteraciones en la conducción/contracción  
cardiaca que propicie la para cardiaca, por lo que estas debe-  
rán ser analizadas individualmente mediante tomas de gaso-  
metría o tomas centrales séricas20. 21. Siempre se deberá  
considerar desde el minuto 1, las causas que llevaron a el  
paro cardiorespiratorio (PCR), como son descritas las “H” (Hi-  
poxemia, hipo/hiperkalemia, hipotermia, hipovolemia) y las  
“T” (tóxicos, trauma, trombosis coronaria/pulmonar). Esce-  
narios en unidad de terapia intensiva como pacientes bajo  
terapia extracorpórea (ECMO) remitase a realizar las manio-  
bras destinadas a sus propios protocolos establecidos (E-  
RCP) o en pacientes pos quirúrgicos de tórax (CALS)²².  
D. Déficit neurológico  
La comprobación del estado neurológico dependerá del tipo  
de neuro monitoreo que se estableciera, desde la clínica con  
Escala de Coma de Glasgow, Full Outline of UnResponsive-  
ness Score (FOUR score) hasta el empleo de electroencefalo-  
grafía continua, BIS, y no menos importante el estado pupilar  
y su reacción al estimulo. Un imitador con frecuencia que in-  
cluso puede conducir a PCR y en todo momento deberá ser  
evaluado es la neuroglucopénia, por eso no escatime en la  
toma de glucosa capilar.  
E. Exposición  
En todo caso, deberán ser retiradas sabanas, cobertores que  
impidan ver el panorama general y que puedan brindar algún  
tipo de información para el origen del PCR: hemorragias no  
evidentes, zonas equimoticas, lesiones purpúricas, signos de  
trombosis venosa, ¡incluso la apertura de drenajes! Puede  
ser que la causa del sangrado sea digestiva y no sea evidente  
por una sonda gástrica cerrada.  
Ultrasonografía. ¿Ser o no ser?  
Querer intubar con un video laringoscopio sin tener el entre-  
namiento previo es tan irreal como querer usar el ultrasonido  
pensando que nos dará el diagnostico a nuestra causa de  
paro -cuando el reanimador nunca ha usado uno-. Por este  
escenario, se ha relegado su uso durante el PCR y día con día  
se han generado tantos protocolos de identificación de cho-  
que en el paciente crítico¹⁶, pero en las manos entrenadas y  
con la mentalidad de respuestas dicotómicas a patología visi-  
ble por ultrasonografía, puede darnos la certeza clínico-ima-  
genológica de la entidad que llevo a PCR y por ende, dar  
manejo oportuno; parafraseando a Kant: Conocimiento sin  
práctica es estéril, práctica sin conocimiento es barbarie. Se  
han realizado protocolos para determinar causas de choque  
y guiar el tratamiento como lo son el protocolo Fluir Adminis-  
tration Limited by Lung Sonography (FALLS¹⁷), Rapid Ul-  
traound in SHock (RUSH¹⁸) las cuales dentro del momento  
adecuado de reanimación podrán brindar claridad en causas  
asociadas a trauma torácico, cardiaco, hipovolemia, embolis-  
mo y poder brindar tratamiento oportuno.  
Autor de correspondencia  
Fernando Rodriguez Solana  
Terapia intensiva. Centro Médico de Occidente. Terapia intensiva  
de Ginecología y Obstetricia  
Mail: voluntariadoax@gmail.com  
Conflicto de interés  
Los autores declaran la ausencia de conflicto de interés.  
Como citar este artículo:  
[1] Fernando Rodriguez Solana and Eder Iván Zamarrón López. 2026.  
Reanimación cardio pulmonar en el área de terapia intensiva. CRI-  
TICAL CARE & EMERGENGY MEDICINE 5, (January 2026), 8792.  
92  
Volumen 5  
11. Sassoon CS, Gruer SE. Characteristics of the ventilator pressure-  
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159-68. doi: 10.1007/BF01726540.  
12. Kim JW, Lee JW, Ryu S, Park JS, Yoo I, Cho YC, Ahn HJ. Chan-  
ges in peak inspiratory flow rate and peak airway pressure  
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