1
Perspectiva de un residente de medicina crítica
y medicina de urgencias
Perspective of a resident in critical care and emergency medicine
Rafael Alfonso Reyes-Monge 1
1 Especialista en Medicina de Urgencias, residente de Medicina Crítica. Hospital General de San Juan del Río, Querétaro México.
Perspectiva
Desde el primer año de la formación como médico, se nos
inculca la importancia de especializarnos. Yo no fui la ex-
cepción, y desde muy temprano soñaba con convertirme
en especialista en medicina del enfermo en estado crítico,
conocida como terapia intensiva. En México, para lograrlo, se
debe pasar a través de una especialidad troncal como medi-
cina interna, anestesiología, medicina de urgencias o cirugía
general, dependiendo del lugar. Para ello, debemos realizar
un examen de conocimientos llamado ENARM. Después de
evaluar los pros y contras de cada especialidad, me decidí
por medicina de urgencias, ya que allí tendría la oportunidad
de aprender un poco de todo sobre los pacientes.
Así fue como, después de enfrentarme a un examen en el
que competí con 50,000 personas y salir victorioso del te-
mido ENARM, pensé que todos mis temores habían quedado
atrás y que ya no tendría que preocuparme por más exáme-
nes y evaluaciones. Sin embargo, estaba equivocado. Aque-
llo solo era la punta del iceberg de la especialidad médica.
Ahora tenía que buscar una sede, así que estuve atento a las
convocatorias de cada especialidad. Pensé que con mi buena
calificación sería sencillo encontrar un lugar, pero definitiva-
mente no fue así.
Llegó la primera vuelta de la selección y, como muchos
mexicanos, me atreví a considerar una de las instituciones
más grandes para realizar mi sueño. Pero por alguna razón,
no fue posible encontrar un lugar en esa institución. Algo
loco, inesperado e incluso mágico sucedió, algo que cambió
mi vida. Mi búsqueda de sede me llevó a un estado muy leja-
no, a una ciudad que jamás pensé que visitaría: Sonora. Así
que me armé de valentía y dejé todo atrás: mi familia, mis
pertenencias y mi zona de confort, para seguir persiguiendo
mi sueño. Así que, a más de 1600 km de distancia de mi
hogar, me aventuré y con gran entusiasmo llegó el primer día
de mi especialidad, donde me encontré rodeado de excelen-
tes médicos adscritos que ahora puedo llamar mis maestros y
amigos.
Sin embargo, debo hacer hincapié en las jerarquías en este
momento. En todos los hospitales nos encontramos con los
residentes de primer año, el escalón más bajo de la cadena,
los residentes de segundo año y los residentes de tercer año,
que tienen la mayor jerarquía en el contexto de la medicina
de urgencias. Levantarse a las cinco de la mañana, tomar una
ducha rápida, si tienes suerte, comer algo y aventurarse al
hospital. Recuerdo que todos los días, antes de ingresar al
área de urgencias, rezaba y pedía a mi Dios que me iluminara
para cometer el menor número de errores posible, ya que te-
nía en mis manos la vida de las personas.
Mi residencia troncal fue hermosa, aunque no fue nada
fácil. En el primer año nos enfrentamos al COVID19, lo cual
resultó una experiencia de doble filo. Nos brindó muchas ha-
bilidades y destrezas para trabajar bajo presión, con recursos
limitados y con poco personal, y eso nos ayudó a fortalecer
nuestros lazos como compañeros dentro de la residencia. No
puedo hablar mal de mis residentes de mayor jerarquía, en su
mayoría, ya que todos aportaron algo a mi formación. Quiero
hacer hincapié en que si algo te molesta acerca de cómo te
tratan, debes cambiarlo cuando tú seas quien esté en la posi-
ción de autoridad. No sirve de nada tratar mal a los demás si
tú también fuiste tratado de esa manera. El primer año se tra-
ta de adaptación y resiliencia, de preparar muchas clases,
pero con poco tiempo para estudiar. Nunca te sentirás a la
altura y eso es normal. Todo el mundo te dirá que no sabes
nada y eso también es normal1.
Finalmente, algo que me ayudó mucho durante todo este
caos del primer año fue rodearme de personas positivas. Por
eso, te aconsejo que te rodees de personas que te aporten de
Critical Care and Emergency Medicine
https://doi.org/10.58281/ccem23112302
2 Volumen 2 • Tomo 1
manera positiva, ya sean tus compañeros, tus superiores, los
médicos adscritos o el personal de enfermería. Tuve la fortu-
na de encontrar a alguien en cada uno de ellos, y un punto
extra: mi esposa.
Llegó el segundo año, donde nos adentramos en el mane-
jo de pacientes graves. Recuerdo cómo, al ingresar al servicio
en la guardia (a las 14:00), la ansiedad me invadía: sudora-
ción fría, temblores y un profundo miedo, ya que me en-
frentaba a los pacientes más críticos, desde traumatismos
craneoencefálicos severos hasta politraumatismos, hemotó-
rax masivos, rabdomiólisis, sepsis, choque séptico, cetoaci-
dosis diabética, entre muchas otras patologías. Por alguna
extraña razón, en el lugar donde realicé mi residencia, el se-
gundo año se encontraba en un área diferente, aislado y solo,
con personal de enfermería y, por supuesto, con mi médico
interno de pregrado, que brindaba un gran apoyo en esas si-
tuaciones. Este año es de crecimiento personal y de enamo-
rarse de la especialidad y del manejo del paciente grave.
Considero que es fundamental para sentar las bases de lo
que serás como médico especialista, estar junto a un pacien-
te para ayudarle a recuperarse y tomar decisiones.
Todos anhelamos que llegue el tercer año de la especiali-
dad, ya que se supone que es el año más relajado, pero no lo
es. Ahora tienes toda la responsabilidad del servicio, debes
conocer a todos los pacientes a la perfección y viceversa, y
estar al frente de todas las decisiones que pueden significar
vida o muerte para ellos. No puedes relajarte en ningún mo-
mento y debes estar alerta para resolver cualquier situación.
Es importante recordar que, si en medicina interna no hay
camas, no tienes más pacientes; si no hay personal en quiró-
fano, no se operan pacientes; si no hay camas en el piso de
ortopedia, los pacientes no pueden ser trasladados, y en ur-
gencias, si llega un paciente adicional, debes atenderlo. De-
bes buscar un espacio, encontrar una forma de atenderlos.
Por eso, considero que esta es una de las especialidades más
demandantes y como siempre digo, la medicina de urgencias
no es para todos.
Un aspecto a tener en cuenta son las guardias de 36 ho-
ras. En mi caso, tuve que realizar guardias en un formato ABC
(Guardia cada tercer día) prácticamente durante toda la resi-
dencia troncal, con la ventaja de que después del pase de vi-
sita matutino y al terminar las tareas, podíamos ir a descansar
a nuestras casas. Un consejo que puedo darte para las guar-
dias es que priorices tu bienestar, busca tiempo para comer,
para cenar y para ir al baño, porque debes cuidar de ti mis-
mo. A menudo nos venden un romanticismo en el que el pa-
ciente es lo primero, pero no es así. Primero eres tú, tu
integridad física y mental. Y hablando de esto, hubo un mo-
mento en el segundo año en el que me sentí abrumado, más
cansado de lo normal, con menos ganas de ir al hospital y
agobiado por el trabajo y los problemas con mis compañeros2.
Así que pedí ayuda y afortunadamente mi servicio me permi-
tió cuidar de mi salud mental. Recibí atención y hoy soy una
persona completamente diferente a lo que era antes, gracias
a que cuidé de mi salud mental. La psicología y la psiquiatría
son muy importantes en tu formación, no dejes que nadie te
diga lo contrario3.
Durante toda tu travesía en la residencia, es muy probable
que te enfrentes al “síndrome de Burnout”, que puede mani-
festarse de diferentes maneras, como una disminución de la
productividad y la satisfacción laboral. Además, existen otros
riesgos asociados, como enfermedades cardiovasculares y
un aumento de los biomarcadores de inflamación. Los sínto-
mas físicos pueden presentarse de diversas formas, como
insomnio, cambios en el apetito, fatiga, resfriados o gripe,
dolores de cabeza y trastornos gastrointestinales4.
Sin embargo, este problema surge desde antes, cuando se
romantiza la idea de que para alcanzar el éxito es necesario
sufrir. Los médicos jóvenes que se entregan fácilmente al tra-
bajo duro durante su educación pre-médica y en la escuela
de medicina experimentan altos niveles de agotamiento pro-
fesional durante los años de residencia. Aparte de trabajar
largas horas, algo en la residencia parece dejar a muchos resi-
dentes sintiéndose emocionalmente exhaustos, y a algunos
deprimidos y críticos con su propio desempeño en la aten-
ción al paciente, el residente que tiene más control sobre su
trabajo, enfrenta demandas laborales significativas y practica
un mejor autocuidado, puede tener mejores resultados per-
sonales y, en última instancia, brindar una mejor atención al
paciente5.
Es muy importante hacer énfasis en la necesidad de bus-
car ayuda profesional cuando empieces a notar cambios en
tu bienestar emocional y mental. Si sientes que no eres el
mismo, es fundamental tomar acción y buscar apoyo. Si no
estás bien contigo mismo/a, será difícil resolver los problemas
de los demás. Mi propia experiencia me ha enseñado que no
estaría donde estoy ahora si no hubiera buscado la estabilidad
mental con la ayuda de un profesional de la salud.
Recuerda que buscar apoyo no es un signo de debilidad,
sino de valentía y autocuidado. Los profesionales de la salud
mental están capacitados para brindar apoyo, comprensión y
herramientas que te ayudarán a enfrentar los desafíos emo-
cionales que puedas estar experimentando. No dudes en
acudir a ellos si sientes que lo necesitas, ya que tu bienestar
es primordial para una vida plena y saludable.
Continuando con la historia, a mediados del tercer año,
comienza la búsqueda de una sede para realizar la subespe-
cialidad. Si creías que hacer un examen ante 50,000 perso-
nas era complicado, en realidad no se compara con competir
contra otras 50 personas igual o mejor preparadas que tú,
para obtener un lugar en una sede que solo admite a 5 o 6
aspirantes. Cada sede tiene sus propias reglas, horarios, etc.
Aquí te recomiendo buscar una sede equilibrada, que te brin-
de las mejores herramientas disponibles para tu desarrollo,
PersPectiva de un residente de medicina crítica y medicina de urgencias 3
una buena cantidad de pacientes y un método de enseñanza
eficaz. Y, si es posible, que esté cerca de tu entorno familiar.
Yo elegí el Hospital General de San Juan del Río, en Queréta-
ro. Así que una vez más, me dispuse a realizar el proceso de
admisión: armar un currículum, viajar desde lejos, hacer exá-
menes y entrevistas, y esperar ansiosamente hasta recibir un
mensaje que confirmara mi admisión. Los viajes volvieron,
desde Sonora hasta Querétaro, pero esta vez no viajé solo, lo
hice con mi compañera de vida. Buscamos una casa y tuvi-
mos que amueblarla, comenzar desde cero. Dormimos en el
suelo por un tiempo, todo por seguir persiguiendo el sueño
que nos planteamos años atrás. Aquí quiero enfatizar la im-
portancia de encontrar a alguien que sume y que te acompa-
ñe en todos tus sueños, me refiero a tu pareja. Elige bien y
nunca te sentirás agobiado.
Llegó el primer día de la subespecialidad, en un hospital
nuevo, con enfermeros nuevos y ritmos de trabajo diferen-
tes, pero afortunadamente fuimos recibidos con los brazos
abiertos, desde el personal de enfermería hasta los médicos
adscritos. Algo que me sorprendió mucho es que no nos tra-
taron como residentes de primer, cuarto o quinto año. Nos
trataron como médicos especialistas y estoy convencido de
que no todas las instituciones brindan esa experiencia. Los
horarios cambiaron, ingresábamos más tarde y salíamos más
temprano, pero las responsabilidades aumentaron. Somos
responsables de los pacientes más críticos del hospital y de
cambiar su pronóstico. Despertarse temprano todos los días,
estudiar, atender pacientes, preparar y dar clases, estudiar
más, escribir un poco, hacer presentaciones para el hospital y
otros lugares. Nuevamente, soy reiterativo, pero toda la espe-
cialidad y subespecialidad se basan en eso: estudiar, estudiar
para ser mejor, estudiar para saber más. Se necesitan cientos
de repasos para aprender y miles para entender. ¿Vale la pena
el esfuerzo? ¿Vale la pena desvelarse? Puedo asegurarte que
sí. Hoy, no soy la misma persona que era hace cinco meses
cuando comencé la subespecialidad. ¿Valen la pena los rega-
ños? Puedo asegurarte que no. Pero el cambio está en ti. Si te
trataron mal, no tienes por qué tratar mal a los demás. No todo
será fácil, no todo será felicidad, habrá momentos de llanto,
noches sin dormir, comentarios negativos, sentirás que no
eres suficiente, pensarás que no sabes lo suficiente sobre el
tema y habrá personas que querrán que te rindas.
Como consejo final, te sugiero que seas la mejor versión
de ti mismo, estudies mucho, seas resiliente, te rodees de
personas positivas, te acerques a tu familia, cuides de tu sa-
lud mental, defiendas tus principios y, sobre todo, nunca de-
jes de ser tú mismo a pesar de la adversidad. Y para terminar,
una frase sencilla: “El éxito siempre sigue al esfuerzo; el fra-
caso es aceptable, rendirse no lo es”.
Autor de correspondencia
Rafael Alfonso Reyes-Monge
Medicina Crítica del Hospital General de San Juan del Río Querétaro,
México
Email: reyesraphael92@gmail.com
Conflicto de interés
Ninguno.
Agradecimientos
Al todo el personal médico y no médico que ha participado
en mi formación, así como a mi familia porque sin ellos no
hubiese llegado a donde estoy. Por supuesto a quien está
dispuesta a ayudarme en mis momentos más difíciles, mi es-
posa Tona.
Referencias
1. Nene Y, Tadi P. Resident Burnout. [Updated 2023 Jan 30]. In:
StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publis-
hing; 2023 Jan.
2. Ishak WW, Lederer S, Mandili C, et al. Burnout during residency
training: a literature review. J Grad Med Educ. 2009;1(2):236-
242. doi:10.4300/JGMED0900054.1.
3. Prieto-Miranda SE, Rodríguez-Gallardo GB, Jiménez-Bernardi-
no CA, et al. Burnout and quality of life in medical residents.Rev
Med Inst Mex Seguro Soc. 2013;51(5):574579.
4. Shahi S, Paudel DR, Bhandari TR. Burnout among resident
doctors: An observational study. Ann Med Surg (Lond).
2022;76:103437. Published 2022 Mar 12. doi:10.1016/j.
amsu.2022.103437.
5. Thomas NK. Resident burnout. JAMA. 2004;292(23):2880-
2889. doi:10.1001/jama.292.23.2880.