
2 Volumen 2 • Tomo 1
manera positiva, ya sean tus compañeros, tus superiores, los
médicos adscritos o el personal de enfermería. Tuve la fortu-
na de encontrar a alguien en cada uno de ellos, y un punto
extra: mi esposa.
Llegó el segundo año, donde nos adentramos en el mane-
jo de pacientes graves. Recuerdo cómo, al ingresar al servicio
en la guardia (a las 14:00), la ansiedad me invadía: sudora-
ción fría, temblores y un profundo miedo, ya que me en-
frentaba a los pacientes más críticos, desde traumatismos
craneoencefálicos severos hasta politraumatismos, hemotó-
rax masivos, rabdomiólisis, sepsis, choque séptico, cetoaci-
dosis diabética, entre muchas otras patologías. Por alguna
extraña razón, en el lugar donde realicé mi residencia, el se-
gundo año se encontraba en un área diferente, aislado y solo,
con personal de enfermería y, por supuesto, con mi médico
interno de pregrado, que brindaba un gran apoyo en esas si-
tuaciones. Este año es de crecimiento personal y de enamo-
rarse de la especialidad y del manejo del paciente grave.
Considero que es fundamental para sentar las bases de lo
que serás como médico especialista, estar junto a un pacien-
te para ayudarle a recuperarse y tomar decisiones.
Todos anhelamos que llegue el tercer año de la especiali-
dad, ya que se supone que es el año más relajado, pero no lo
es. Ahora tienes toda la responsabilidad del servicio, debes
conocer a todos los pacientes a la perfección y viceversa, y
estar al frente de todas las decisiones que pueden significar
vida o muerte para ellos. No puedes relajarte en ningún mo-
mento y debes estar alerta para resolver cualquier situación.
Es importante recordar que, si en medicina interna no hay
camas, no tienes más pacientes; si no hay personal en quiró-
fano, no se operan pacientes; si no hay camas en el piso de
ortopedia, los pacientes no pueden ser trasladados, y en ur-
gencias, si llega un paciente adicional, debes atenderlo. De-
bes buscar un espacio, encontrar una forma de atenderlos.
Por eso, considero que esta es una de las especialidades más
demandantes y como siempre digo, la medicina de urgencias
no es para todos.
Un aspecto a tener en cuenta son las guardias de 36 ho-
ras. En mi caso, tuve que realizar guardias en un formato ABC
(Guardia cada tercer día) prácticamente durante toda la resi-
dencia troncal, con la ventaja de que después del pase de vi-
sita matutino y al terminar las tareas, podíamos ir a descansar
a nuestras casas. Un consejo que puedo darte para las guar-
dias es que priorices tu bienestar, busca tiempo para comer,
para cenar y para ir al baño, porque debes cuidar de ti mis-
mo. A menudo nos venden un romanticismo en el que el pa-
ciente es lo primero, pero no es así. Primero eres tú, tu
integridad física y mental. Y hablando de esto, hubo un mo-
mento en el segundo año en el que me sentí abrumado, más
cansado de lo normal, con menos ganas de ir al hospital y
agobiado por el trabajo y los problemas con mis compañeros2.
Así que pedí ayuda y afortunadamente mi servicio me permi-
tió cuidar de mi salud mental. Recibí atención y hoy soy una
persona completamente diferente a lo que era antes, gracias
a que cuidé de mi salud mental. La psicología y la psiquiatría
son muy importantes en tu formación, no dejes que nadie te
diga lo contrario3.
Durante toda tu travesía en la residencia, es muy probable
que te enfrentes al “síndrome de Burnout”, que puede mani-
festarse de diferentes maneras, como una disminución de la
productividad y la satisfacción laboral. Además, existen otros
riesgos asociados, como enfermedades cardiovasculares y
un aumento de los biomarcadores de inflamación. Los sínto-
mas físicos pueden presentarse de diversas formas, como
insomnio, cambios en el apetito, fatiga, resfriados o gripe,
dolores de cabeza y trastornos gastrointestinales4.
Sin embargo, este problema surge desde antes, cuando se
romantiza la idea de que para alcanzar el éxito es necesario
sufrir. Los médicos jóvenes que se entregan fácilmente al tra-
bajo duro durante su educación pre-médica y en la escuela
de medicina experimentan altos niveles de agotamiento pro-
fesional durante los años de residencia. Aparte de trabajar
largas horas, algo en la residencia parece dejar a muchos resi-
dentes sintiéndose emocionalmente exhaustos, y a algunos
deprimidos y críticos con su propio desempeño en la aten-
ción al paciente, el residente que tiene más control sobre su
trabajo, enfrenta demandas laborales significativas y practica
un mejor autocuidado, puede tener mejores resultados per-
sonales y, en última instancia, brindar una mejor atención al
paciente5.
Es muy importante hacer énfasis en la necesidad de bus-
car ayuda profesional cuando empieces a notar cambios en
tu bienestar emocional y mental. Si sientes que no eres el
mismo, es fundamental tomar acción y buscar apoyo. Si no
estás bien contigo mismo/a, será difícil resolver los problemas
de los demás. Mi propia experiencia me ha enseñado que no
estaría donde estoy ahora si no hubiera buscado la estabilidad
mental con la ayuda de un profesional de la salud.
Recuerda que buscar apoyo no es un signo de debilidad,
sino de valentía y autocuidado. Los profesionales de la salud
mental están capacitados para brindar apoyo, comprensión y
herramientas que te ayudarán a enfrentar los desafíos emo-
cionales que puedas estar experimentando. No dudes en
acudir a ellos si sientes que lo necesitas, ya que tu bienestar
es primordial para una vida plena y saludable.
Continuando con la historia, a mediados del tercer año,
comienza la búsqueda de una sede para realizar la subespe-
cialidad. Si creías que hacer un examen ante 50,000 perso-
nas era complicado, en realidad no se compara con competir
contra otras 50 personas igual o mejor preparadas que tú,
para obtener un lugar en una sede que solo admite a 5 o 6
aspirantes. Cada sede tiene sus propias reglas, horarios, etc.
Aquí te recomiendo buscar una sede equilibrada, que te brin-
de las mejores herramientas disponibles para tu desarrollo,