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7 Mitos en Anestesiología
7 Myths in Anesthesiology
Mónica Yesenia Mondragón Gómez , Juan Pablo Haro Aguilar , Erick Miguel Hernández Galindo , Victor Manuel
Patricio Barrón , Javier Alejandro Delgado Vizcarra , Marlene Adalí Márquez Fernández , Xareni López Robles 1.
1 Médico Residente de Anestesiología. Departamento Anestesiología. Hospital de Especialidades “Dr. Antonio Fraga Mouret” Centro Médico
Nacional la Raza. Ciudad de México.
Critical Care and Emergency Medicine
https://doi.org/10.58281/ccem23112303
Revisión Narrativa
Resumen
La evidencia medica se actualiza en el día a día con el surgi-
miento de los resultados de las investigaciones que se llevan
a cabo, el advenimiento de nuevo conocimiento sin duda al-
guna provoca cambios en cómo se deben de realizar muchas
de las intervenciones durante la práctica clínica; sin embargo,
estos cambios no siempre se llevan a cabo de la manera más
idónea posible perpetuando en muchas ocasiones actuares
que poco a poco van perdiendo calidad en términos de evi-
dencia y que incluso, en ciertos escenarios pueden aumentar
riesgos innecesarios. En Anestesiología existen intervencio-
nes que ya han cambiado en comparación de como iniciaron
como es el tiempo de ayuno preoperatorio o la reposición de
líquidos durante los procedimientos: exposición quirúrgica o
la reposición del mismo ayuno, existen otros que han demos-
trado nula utilidad como son las precargas para evitar la hipo-
tensión inducida por la anestesia espinal o el uso del exceso
de base para guiar la fluidoterapia, y por último, también es-
tán aquellas que con la evidencia emergente se ha cambiado el
cómo se deberían de llevar a cabo: la extubación perioperato-
ria o la oxigenoterapia durante el transanestésico.
Introducción
Los mitos y la desinformación en el área de Anestesiología no
es tan infrecuente1. Este problema puede obedecer a muchas
razones, de entre las cuales, la mala interpretación de los re-
sultados de las investigaciones es una de las importantes,
que junto al impacto mediático que pueden recibir crean un
efecto negativo en la población médica, como es el ejemplo
de la asociación que se reportó en el 2019 derivada de un es-
tudio de casos y controles de Huberman2, que relacionó la
cesárea bajo anestesia general con el aumento de riesgo de
trastorno del espectro autista (TEA) en niños. Cabe resaltar
que dadas las características del estudio mencionado es im-
posible la construcción de un fenómeno causal entre la anes-
tesia general y los TEA al tratarse de un estudio de casos y
controles no se tiene control de la temporalidad. Pero, no
solo es la falta del conocimiento en métodos y estadística lo
que puede impactar en como se perpetúan los mitos, como
ya se ha abordado en publicaciones previas3, en donde no
solo se ha sugerido el mejoramiento en estas aéreas, sino
también en la formación de los profesores y el mejoramiento
de la compresión de las ciencias básicas. Las investigaciones
con resultados espurios también han sido de importancia
para que se perpetúen ciertas intervenciones, tal es el caso
del estudio “Dutch Echocardiographic Cardiac Risk Evaluation
Applying Stress Echocardiography” por el Dr Poldermans4 en
el cual se reportaba una supuesta diminución en la mortali-
dad periopertoria en pacientes de alto riesgo cardiaco con el
uso de betabloqueadores (bisoprolol); sin embargo, en la ac-
tualidad se ha sugerido que este tipo de fármacos se deben
evitar a medida de lo posible en el periodo perioperatorio
debido al aumento en la mortalidad en cirugía no cardiaca5, 6.
Por último, pero no menos importante, otro factor de gran
importancia es el tiempo que le toma al gremio médico cam-
biar actitudes en términos de intervenciones, se ha sugerido
que se necesitan un promedio de 17 años para que la evidencia
cambie la práctica y que solo una de cada cinco intervenciones
que hayan demostrado ser beneficiosas para el paciente es
la que se llevará a cabo en este periodo de tiempo7. En el pre-
sente trabajo se abordan seis mitos en el área de la Anestesio-
logía que a pesar de existir evidencia que ha demostrado su
falta de utilidad y carencia de sustento, se han perpetuado
en la práctica diaria de muchos anestesiólogos.
2 Volumen 2 • Tomo 1
¿Es necesario recomendar ayunos de 8 h para reducir el ries-
go de broncoaspiración?
No, no se requiere.
Desde la demostración de la neumonitis química descrita
en pacientes obstetras sometidas a anestesia general en
1946 por el Dr. Mendelson8, se sugirió el uso de ayuno para
disminuir el riesgo de aspiración de contenido gástrico. Pos-
teriormente, Roberts y Shirley9 sugirieron que 25 ml de con-
tenido gástrico o un pH <2.5 podría ser letal, dando así la
primera relación entre pH, volumen intragástrico y la bron-
coaspiración. Las recomendaciones de ayuno preoperatorio
de hasta 8 h han cambiando con base en la nueva evidencia
emergente, debido a que no se ha demostrado que en reali-
dad existe un verdadero beneficio en términos de disminución
de riesgos de broncoaspiración con esta intervención, pero, si
se ha asociado con discomfort del paciente, alteraciones me-
tabólicas, mayor riesgo de náuseas y vomito posoperatorias
e incluso con inestabilidad hemodinámica, particularmente
en población pediátrica1012.
Las guías de la Enhanced recovery after lung surgery: re-
commendations of the Enhanced Recovery After Surgery
(ERAS®) Society and the European Society of Thoracic Sur-
geons (ESTS) y la Pre-operative fasting in children: A guideline
from the European Society of Anaesthesiology and Intensive
Care sugieren se abandone esta práctica, de hecho reco-
miendan la administración de 300 a 400 ml de líquidos cla-
ros con o sin carbohidratos, estos incluyen: agua, café negro,
té negro, o jugo sin pulpa hasta 2 h previas a la administra-
ción de la anestesia en población sin factores de riesgo agre-
gados1314. Las recomendaciones pueden ser resumidas por la
“regla 642” propuesta por Frykholm desde 201815. Sin em-
bargo, incluso este abordaje es fuertemente puesto en tela
de juicio debido a la nueva evidencia, principalmente en po-
blación pediátrica, la Association of Paediatric Anaesthetists
of Great Britain and Ireland, la European Society for Paediatric
Anaesthesiology y la L’Association des Anesthésistes-Réani-
mateurs Pédiatriques d’Expression Française se han promul-
gado a favor de disminuir los tiempos de ayuno de líquidos
claros en esta población en particular16, siendo esto concorde
también con lo argumentado en las guías más recientes de la
American Society of Anesthesiologists Practice Guidelines for
Preoperative Fasting: Carbohydrate-containing Clear Liquids
with or without Protein, Chewing Gum, and Pediatric Fasting
Duration17 donde se hace referencia a que los pacientes pe-
diátricos sanos programados de forma electiva para aneste-
sia se les puede permitir beber un volumen máximo de 3 ml/
kg de líquidos claros, de una hasta dos horas antes de recibir
el procedimiento. Desgraciadamente la falta de adherencia a
estos protocolos o su desconocimiento se han reportado
como causas de diferimiento en procedimientos quirúrgicos
programados18.
Es necesario reponer con líquidos el tiempo de ayuno.
No, no es necesario, por lo que se debe de evitar la admi-
nistración de líquidos por el ayuno
La indicación de ayuno para una intervención quirúrgica
va de la mano con la reposición innecesaria de líquidos. Des-
de el año 1992 Drummer19 demostró que se necesitan dos
días de ayuno para una pérdida de líquidos de aproximada-
mente 22 ml/kg. Los antiguos esquemas de reposición (re-
querimiento basal, ayuno, circuito anestésico, exposición
quirúrgica y pérdidas insensibles) muchas veces sobrepasan
ese valor. En el 2008, surge uno de los primeros estudios para
esclarecer la interrogante, si el ayuno debe reponerse con una
carga de líquidos gracias al trabajo de Jacob20, al demostrar
que el volumen sanguíneo, plasmático y eritrocitario no sufre
cambios posterior a 10 h de ayuno, mediante un doble marca-
do con fluoresceína e indocianina verde previo a la interven-
ción quirúrgica. Estos resultados han sido consistentes con
voluntarios sanos American Society of Anesthesiology (ASA) I
y II midiendo índices de precarga estáticos y dinámicos con 6 h
de ayuno21, con pacientes ASA III midiendo volumen sistólico
por ecocardiografía22 y con cardiografía de impedancia para
medir el volumen sistólico también en pacientes ASA I y II23.
El uso de la “precarga” evita la hipotensión inducida por la
anestesia espinal.
No, no la evita.
La precarga como estrategia para la prevención de la hi-
potensión inducida por la anestesia espinal (HIAS), fue suge-
rida por Wollman y Marx24 en pacientes obstétricas que
fueron sometidas a cesárea o parto vaginal a finales de los
años sesenta, y desde entonces se ha perpetuado esta prác-
tica como estrategia para la prevención de la HIAS. El meca-
nismo sugerido de como una precarga hídrica evita la
hipotensión es que al aumentar el volumen intravascular esta
compensará en cierta medida la perdida de resistencias vascu-
lares periféricas provocadas por la simpaticólisis debido a la
anestesia neuroaxial; sin embargo, la corta permanencia de
la solución cristaloide infundido en el espacio intravascular
no apoya esta hipótesis. En una revisión de Cochrane realiza-
da en el 201725 se reportó que cuando se compara cristaloi-
des contra coloides, estos últimos pudiesen disminuir el
riesgo de HIAS, RR 0.68; IC95% 0.58 - 0.80, sin embargo,
Gong26 realizó en 2021 un metanálisis incluyendo ocho ensa-
yos clínicos aleatorizados (ECAs) con 831 pacientes, dando
conclusiones contrarias al no existir diferencias entre la pre-
carga con coloides y la prevalencia de HIAS (OR 0,83;
IC95%: 0,531,28; P = 0,39): además de que el uso de co-
loides como las gelatinas o dextranos tienen evidencia limi-
tada de su utilidad y seguridad, por otro lado, los almidones
se han relacionado con aumento en la mortalidad y lesión
renal aguda27. Chooi28 en su metanálisis indica que ninguna
de las intervenciones: cristaloides contra coloides (RR 0.68
7 Mitos en AnestesiologíA 3
IC95% 0.580.80) ni cristaloides contra control (RR 0.84;
IC95% 0.720.98) previenen la HIAS. Aunque, existe evi-
dencia de que el momento de administrar el fluido es impor-
tante, los resultados del metanálisis de Rijs29 sugieren que el
momento oportuno debe de ser al momento de realizar el
bloqueo subaracnoideo y no como precarga (RR 1.31; IC95%
1.041.65). Por último, las intervenciones farmacológicas pa-
recen ser una mejor opción para el abordaje de esta compli-
cación. Xue30 reporta que una dosis bolo profiláctica de
efedrina de 510 mg o norepinefrina 1316 mcg pueden pre-
venirla, además de ser seguras para el producto. Los anta-
gonistas de los receptores 5-hidroxitriptamina-3 (5HT3)
como el ondansetron son otra opción, su mecanismo de ac-
ción está relacionado a la inhibición del reflejo Bezold–Jarisch
que exacerba la hipotensión, este es desencadenado por re-
ceptores serotoninérgicos31. Un metanálisis32 de 17 ECAs, que
incluyó 1,604 pacientes, reportó que el uso de ondansetron
disminuye el riesgo de HIAS en pacientes sometidas a cesá-
rea (RR 0,52; IC95% 0,300,88, número necesario a tratar
4). Un estudio Cochrane28 que incluyo cinco estudios con 277
pacientes comparó estudios con dosis de 2, 4, 6 y 8 mg de
ondansetrón, resultado un efecto superior de 4mg sobre
dosis mayores o menores (RR 0,46; IC95% 0,340,63).
La presión soporte no se utiliza en el perioperatorio.
Sí, sí se puede utilizar.
El paciente sometido a un procedimiento quirúrgico es
susceptible a desarrollar atelectasias, se han descrito tres
factores que contribuyen al colapso del tejido pulmonar:
aumento de la presión pleural, baja presión alveolar y el de-
terioro del surfactante, porque provocan un desequilibrio de
las fuerzas responsables de mantener expandido al alveolo:
la presión de fluido, la tensión de anclaje y la tensión superfi-
cial, lo que conlleva al cierre continuo cíclico de las vías respi-
ratorias33. En los últimos años se ha investigado una manera
diferente de destetar a los pacientes durante el perioperato-
rio con la finalidad de observar si existe una disminución en
las complicaciones pulmonares postoperatorias (CPP), esta
manera es la presión soporte (PS). Dicho método es amplia-
mente utilizado en las áreas de terapia intensiva en donde ha
demostrado su utilidad34. Este método es cómodo con la in-
terface paciente - ventilador, al permitir al paciente desenca-
denar cada ciclado e irlo apoyando con una PS para mantener
un volumen tidal adecuado, así conforme el paciente va
emergiendo y retomando la ventilación espontánea, la PS se
va titulando a la baja hasta que el paciente es autosuficiente
de mantener una adecuada ventilación minuto, además de
que también permite mantener una presión positiva al final de
la espiración (PEEP), lo que ayuda a evitar el colapso alveolar
durante el destete35. Jeong36 realizó un ECA con 97 pacientes
sometidos a colecistectomía laparoscópica o prostactectomía
asistida por robot comparando la extubación con PS contra
manual intermitente, percatándose que la incidencia de ate-
lectasia postoperatoria cuantificadas por ultrasonido fue signi-
ficativamente menor en el grupo de PS 33% vs 57%
respectivamente (RR 0.58; IC95% 0,350,91; P=0.024).
Otro estudio37 en donde se comparó un grupo “Open Lung
que consistió en semifowler, fracción inspirada de oxígeno
(FiO2) de 50% y uso de presión positiva inmediatamente al
final de la extubación contra un grupo convencional con de-
cúbito supino, FiO2 100% y extubación manual intermitente
sin apoyo de presión positiva en ningún momento, resultó en
una disminución en las CPP en el grupo convencional, 18% vs
6% respectivamente (risk difference 18%; IC95% -4 - 29);
sin embargo, se tiene que tomar en cuenta que todos los pa-
cientes que presentaron CPP tenían patologías pulmonares
concomitantes, el grupo open lung mostró una mejoría en
las áreas aireadas medidas por el quantitative lung ultra-
sound score (qLUSS) en el postoperatorio (mean different
-1.9; IC95% -3.7 - -0.1) y menor oxigenoterapia suplemen-
taria durante la primera semana del postoperatorio (median
of difference -12; IC95% -63 - 1). El beneficio de este abordaje
parece ser más evidente en la población obesa cuando se
combina con otras maniobras: extubación con FiO2 100% y
continuar con el PEEP hasta dos horas en el periodo posto-
peratorio pero con un FiO2 de 40% como lo sugiere el ECA
de Girrbach38 en 41 pacientes obesos, al compararlo con un
grupo control: FiO2 50% durante la cirugía y sin PEEP
postoperatorio, los resultados indicaron un mejor índice
presión arterial de oxígeno/fracción inspirada de oxigeno
(PaO2/FiO2) a las dos horas de haberlos extubado con una
PaO2/FiO2 77mmHg menor en el grupo control (IC95%
4149mmHg, P=0.04), aunque, este beneficio se perdió una
vez suspendida la PEEP.
Se debe mantener a los pacientes con saturación parcial de
oxígeno mayor a 98%.
No, la hiperoxemia aumentas riesgo perioperatorios.
La hiperoxemia aumenta los riesgos de atelectasias pul-
monares debido a que afecta de manera directa la secreción
de factor surfactante por los neumocitos Tipo 2, aumenta la
síntesis de radicales libres provocando inflamación y estrés
oxidativo que conllevan a daño en el material genético celu-
lar, además de que, al desplazar el nitrógeno del espacio al-
veolar por oxígeno (desnitrogenación) este va a difundir a los
capilar provocando las “atelectasias por reabsorción”39.
En 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugie-
re una preoxigenación con un FiO2 al 100% con un manteni-
miento perioperatorio de 80%, con la finalidad de disminuir
el riesgo de infección de heridas quirúrgicas, lo anterior basa-
do en los resultados de hasta 40 trabajos (16 observaciones
y 24 ECAs) del Dr. Schietroma, aunque actualmente muchos
de sus trabajos han sido retractados debido a múltiples razones:
plagios, errores estadísticos, datos previamente publicados e
incluso problemas éticos4041. El estudio PROXI42 fue el prime-
4 Volumen 2 • Tomo 1
ro en desmentir esta evidencia, al comparar un FiO2 de 30%
contra un FiO2 de 80% en 1,400 pacientes sometidos a lapa-
rotomía de urgencia y electiva en donde no existió diferencia
de riesgo de infección de herida quirúrgica (OR ajustado
0.91, IC95% 0.691.20; P=0.51). Resultados confirmados en
un metanálisis43 recién publicado en 2023 en el cual se exclu-
yeron 6 ECA del Dr. Schietroma, los resultados indican que
no existe evidencia de que una FiO2 alta mejore los resultado
en el periodo postoperatorio cuando se compara con buenas
prácticas de prevención de infecciones (RR 0,90, IC95%
0.791.03). Pero si existe evidencia de aumento de atelecta-
sias postoperatorias según los resultados del ECA44 con 190
pacientes, en donde se comparó un grupo con terapia con-
vencional basada en una inducción con FiO2 al 100%, mante-
nimiento transanestésico de 60% y por ultimo una emersión
con FiO2 a 100% contra un grupo bajo FiO2, con FiO2 70% a
la inducción, 35% en transanestésico y emersión con 70%, a
ambos grupos se les realizó ultrasonido pulmonar para deter-
minar atelectasias a los 30 min del postoperatorio, reportan-
do atelectasias significativas de 39% vs 20%; P=0.006 para
cada grupo respectivamente, añadiendo que el grupo liberal
también presente más eventos de saturación parcial de oxi-
geno (SpO2) <94% durante su estancia en la unidad de cui-
dados postanestésicos (P=0.046). La hiperoxemia también
se ha relacionado a aumento de mortalidad en pacientes
post-parada cardiaca como lo sugiere un metanálisis45 de 7
ECA un total 429 pacientes de los cuales 40.7% asignados a
oxigenoterapia conservadora y 50% asignados a oxigenote-
rapia liberal murieron respectivamente en cada grupo (OR
ajustado 0.58; IC95% 0.350.96; P = 0.04), importante que
esta tendencia se mantuvo incluso después del ajuste para
todas las covariables del estudio (OR ajustado 0.58; IC95%
0.350.96; P =0.04). Y en términos de lesión orgánicas
postoperatorias también se ha relacionado: lesión renal agu-
da, lesión miocárdica y lesión pulmonar, así lo indica una co-
horte46 que incluyo a 42 centros hospitalarias y 350,647
pacientes, la intervención se definió como la administración
de oxígeno suprafisiológico, definida como el área bajo la
curva (AUC) de la FiO2 por encima de la ambiental (21%) du-
rante los minutos en los que la SpO2 fue mayor a 92%, re-
portando que los pacientes en el percentil 75 tenían 26%
más de probabilidades de sufrir lesión renal aguda (IC95%
22% - 30%), 12% más de probabilidades de lesión miocárdi-
ca (IC9% 7%-17%) y 14 % más de probabilidades de lesión
pulmonar (IC95% 12%-16%) en comparación con los pacien-
tes en el percentil 25.
La exposición quirúrgica aumenta la pérdida de líquidos du-
rante el transanestésico.
No, no la aumenta por lo que no se debe de reponer.
El manejo perioperatorio de los líquidos ha sufrido dife-
rentes cambios, con el fin de lograr un equilibrio, por un lado
se debe evitar las complicaciones relacionadas con la hipovo-
lemia: hipotensión e hipoperfusión de órganos, mientras que
del otro lado, también las alteraciones relacionadas a la hi-
pervolemia: edema intersticial y sobrecarga de volumen, am-
bos, se asocian a malos desenlaces47. Desde los conceptos de
Moore y Shires48 que mencionaban que durante un procedi-
miento quirúrgico se debía reponer las pérdidas quirúrgicas
por trauma con solución salina al 0.9% debido a que se suge-
ría que el sodio contenido en estas soluciones podía tener un
efecto vasopresor y así mejorar el estado hemodinámico de
los pacientes. La idea de pérdidas insensibles nace mucho
tiempo antes y en modelos de animales. Un trabajo en mo-
delos de conejos sugirió que al haber exposición intestinal se
perdía peso, lo cual, se asoció a causa de la evaporación de
agua de la superficie intestinal al momento de ser expuesta
debido al gradiente diferencial de temperatura existente en-
tre la cavidad abdominal y el aire ambiental49. En 1977, La-
mke desmintió estas aseveraciones al demostrar mediante
medidas directas con ayuda de una cámara de humedad
también en modelos animales de conejos y seres humanos,
que estas pérdidas insensibles estaban sobrestimadas, ya
que reporta una evaporación basal de aproximadamente 0.5
ml/kg/h en un adulto despierto hasta como máximo de 1 ml/
kg/h durante cirugías abdominales extensas con exposición
intestinal máxima, área expuesta de 4.52 dm2, equivalente a
una tasa de evaporación de 755 gr/m2/h con un promedio de
agua evaporada de 32.3 gr/h50. Aun así, esta práctica se fue
perpetuando durante muchos años, sugiriendo reposiciones
tan excesivas como 10 ml/kg/h al existir exposición intestinal
importante durante procedimientos como las laporotomias.
Se ha intentado cuantificar las pérdidas de líquidos durante
el transanestésico de otras maneras, entre ellas se planteó uti-
lizar trazadores como el bromuro o sulfato, este tipo de técni-
ca están limitadas por tres factores importantes: no existe
trazador exclusivo que se distribuya dentro del espacio extra-
celular, ya que el bromuro ingresa a los eritrocitos mientras
que el sulfato se una a componentes plasmáticos, no se cono-
ce el tiempo de equilibrio adecuado que permita una distribu-
ción completa pero que no interfiere con la redistribución o la
cinética de eliminación del trazados y por último, no existe
método fiable para cuantificar el líquido extracelular51. Pese a
todo esto, aun es habitual cuantificar las pérdidas insensibles
por trauma quirúrgico en hojas de balances de líquido como
método para guiar la fluidoterapia transanestésica.
Se puede utilizar el exceso de base para guiar la fluidoterapia.
No, el exceso de base nada tiene que ver con el volumen
intravascular de los pacientes.
Singer and Hastings introducen el parámetro de base-bu-
ffer (BB) en un afán de encontrar un marcador de acidosis y
alcalosis independiente de las altercaciones respiratorias co-
existentes y a su vez, que fuera capaz de ayudar a cuantificar
la gravedad de trastorno acido-base, el BB considera los
7 Mitos en AnestesiologíA 5
buffers no carbónicos y teóricamente es independiente del
dióxido de carbono (CO2). Desafortunadamente, se observó
una variabilidad fisiológica entre sujetos debido a diferentes
concentraciones de buffers no carbónicos. Para superar esta
limitación, Siggaard-Andersen introducen el exceso de base
(BE), es decir, el “exceso” del BB real en comparación con el
BB normal (NBB)52. En otras palabras es la cantidad de ácidos
o bases fuertes necesaria para un pH de 7.4 a 37o C con una
pCO2 de 40 mmHg53. La creencia de utilizar este parámetro
para guiar la fluidoterapia nace con el supuesto de que sus
alteraciones obedecen a un estado de hipoperfusión, el cual
podría mejorar con la infusión de líquidos en el pacientes, pero
se debe de entender que existen varias causas que provocan
alteraciones en sus resultados, entre las cuales existen: cam-
bios respiratorios crónicos, cambios en las diferencias de las
concentraciones de iones cloro y sodio, cambios en las con-
centraciones de lactato, la concentración de ácidos débiles
totales (Atot) principalmente de albúmina, el efecto de la bre-
cha iónica fuerte (SIG)54. Si se observa bien, ninguna de las
alteraciones anteriores se relaciona directamente con el esta-
do de volemia, motivo por lo que este parámetro no se debe
de utilizar para dicho fin. Una encuesta realizada a 305 médi-
cos anestesiólogos, residentes y médicos de cuidados inten-
sivos durante la European Society of Anaesthesiology and
Intensive Care en Milan en el año 2022 arrojó que hasta 25%
consideraban el EB como un marcador importante de hipo-
perfusión y hasta 50% de los encuestados utiliza el EB para
guiar fluidoterapia durante el perioperatorio, concluyendo
que el EB es un parámetro engañoso o mal entendido que
puede llevar a prácticas inapropiadas de infusión de líquidos,
potencialmente dañinas55.
Conclusión
Es muy importante el mantenerse constantemente actualiza-
do, la deconstrucción del conocimiento debe formar parte de
todos los médicos con la finalidad de siempre ofrecer las me-
jores intervenciones para tratar de mejorar el pronóstico de
los pacientes. Se deben abandonar todas las prácticas que
carecen de fundamentos científicos y que solo conllevan el
aumento de riesgos innecesarios. Se debe de entender que
el conocimiento cambia constantemente y es la responsabili-
dad del médico implementarlos en el menor tiempo posible a
la práctica clínica cotidiana. Por último, también es importan-
te no perpetuar la transmisión de este conocimiento a las
próximas generaciones.
Autor de Correspondencia
Mónica Yesenia Mondragón Gómez*
* P.º de las Jacarandas s/n, La Raza, Azcapotzalco, 02990 Ciudad
de México, CDMX.
Email: moni05km@gmail.com
Conflicto de Interés
Todos los autores declaran no tener conflicto de interés.
Abreviación
ASA American Society of Anesthesiology
AUC Área bajo la curva
Atot Ácidos débiles totales
BB Base-buffer
CO2 Dióxido de carbono
CPP Complicaciones pulmonares postoperatorias
EB Exceso de base
ECAs Ensayos clínicos aleatorizados
ERAS Enhanced Recovery After Surgery
ESTS Society and the European Society of Thoracic Surgeons
FiO2 Fracción inspirada de oxígeno
HIAS Hipotensión inducida por la anestesia espinal
IC Intervalo de confianza
NBB Base-buffer normal
OR Odds ratio
PaO2/FiO2 Indice presión arterial de oxígeno/fracción inspirada
de oxígeno
pCO2 Presión parcial de oxígeno
PEEP Presión positiva al final de la espiración
PS Presión soporte
qLUSS Quantitative lung ultrasound score
RR Riesgo Relativo
SIG Brecha aniónica fuerte
SpO2 Saturación parcial de oxígeno
TEA Transtorno de espectro autista
5HT3 Antagonistas de los receptores 5-hidroxitriptamina-3
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